El ex presidente del Banco Central Europeo y ex primer ministro de Italia, Mario Draghi, ha defendido en un acto público en la ciudad de Lovaina (Bélgica) que la Unión Europea "debe abandonar su actual estructura confederal" y "avanzar hacia una federación si quiere sobrevivir como actor político y económico en el nuevo contexto internacional". En un texto reproducido por Le Grand Continent, Draghi reconoce que el orden mundial basado en el "multilateralismo", "el comercio global" y la "protección estadounidense" y los demás principios que los europeos abanderaban "ha desaparecido”, exponiendo en su colapso a una Europa desindustrializada, fragmentada y subordinada.

Draghi afirma que la arquitectura de la Unión se construyó sobre la premisa de que "el derecho internacional y las instituciones multilaterales garantizarían la paz y la prosperidad", apoyadas en la alianza con Estados Unidos como pilar de la "seguridad europea". Según el ex dirigente, este sistema proporcionó "beneficios reales" tanto a Washington como a Europa y a "los países en desarrollo", pero fue incapaz de "corregir los desequilibrios generados por la integración comercial", especialmente tras la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio. En ese proceso, señala, “las fronteras del comercio y la seguridad comenzaron a divergir”, mientras algunos Estados buscaban la “ventaja absoluta” mediante estrategias de mercado.

"Europa unificada en materia comercial pero fragmentada en Defensa"

En su análisis, Draghi describe un escenario en el que Estados Unidos impone aranceles a Europa, amenaza sus intereses territoriales y considera beneficiosa la fragmentación política europea, mientras China controla nodos críticos de las cadenas de suministro internacional, incluidas más del 90 % de las importaciones europeas de tierras raras y sectores estratégicos para la "transición ecológica". En este contexto, advierte de que una Europa “unificada en materia comercial pero fragmentada en defensa” verá cómo su poder económico se utiliza en su contra, dado que el comercio y la seguridad “ya no se solapan completamente”.

"Federalismo pragmático"

Frente a este panorama, Draghi defiende lo que denomina “federalismo pragmático”, un enfoque que permita "avanzar" con los Estados dispuestos a hacerlo y "en los ámbitos donde sea posible", sin renunciar al objetivo final de una federación con instituciones dotadas de "poder de decisión real". “De todos los que hoy se encuentran atrapados entre Estados Unidos y China, solo los europeos tienen la oportunidad de convertirse ellos mismos en una verdadera potencia”, afirma Draghi en el texto, donde concluye que “lo que comenzó con miedo debe continuar con esperanza”, apelando a la "acción común" como única vía para "preservar la capacidad política y los valores de la Unión".

La propuesta de Draghi, de aplicarse, implicaría ceder soberanía estatal en áreas bélicas, política exterior y fiscal a un ente federal central, reduciendo el poder de veto individual de cada miembro y fortaleciendo el poder ejecutivo de Bruselas, similar a federaciones como EE.UU. o Alemania. Los estados mantendrían cierta "autonomía" en cuestiones locales.