Ingresan a María José Baños en la enfermería de la prisión de Murcia II y activan una campaña de llamadas
Su entorno denuncia que no le permiten comunicarse con su compañero ni ser trasladada a un hospital; juristas internacionales alertan de una vulneración “grave y estructural” de derechos.
La presa política comunista del GRAPO María José Baños Andújar ha sido ingresada en la enfermería del Centro Penitenciario Murcia II (Campos del Río), según ha difundido el portal presos.org.es, que ha activado una campaña de llamadas masivas a la prisión para exigir que pueda comunicarse con su compañero Marcos Martín Ponce y que sea trasladada de inmediato a un hospital ante su crítico estado de salud. En el llamamiento se facilita el teléfono del centro (968 65 78 01) y se reclama “comunicación inmediata” y “traslado urgente al hospital”.
El ingreso en la enfermería se produce en un contexto de denuncias públicas sobre la situación médica de la interna, de 61 años, que padece diversas patologías graves. Una denuncia suscrita recientemente por más de cuarenta juristas y profesionales del derecho de distintos países recuerda que Baños presenta infección por VIH en estadio C3, trombocitopenia crónica, desnutrición calórica grave y claudicación intermitente severa, entre otras afecciones. En noviembre de 2024, la administración le reconoció oficialmente un 69% de discapacidad. Los firmantes denuncian que a la presa se le ha denegado reiteradamente la libertad condicional y la progresión de grado basándose “exclusivamente en la ausencia de arrepentimiento ideológico”, condición que califican de “no prevista legalmente” y constitutiva de una “injerencia ilegítima en la libertad ideológica”. La defensa ha solicitado nuevamente la libertad condicional por enfermedad ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional española.
En cartas difundidas previamente por su entorno político, el interno Marcos Martín Ponce ha denunciado la “ausencia completa de atención médica” y ha afirmado que Baños “no puede subir una planta, pesa 44 kilos y sufre trastornos alimenticios y arterioesclerosis, sin tratamiento médico ni psicológico”. También ha asegurado que los traslados hospitalarios se realizan en condiciones indignas. En noviembre, Baños relató en otra carta que funcionarios le ofrecieron el tercer grado condicionado a “pedir perdón” y “firmar una condena”, extremo que rechazó. Según su testimonio, una educadora social le advirtió de que “puede morir en estos dos años que le quedan”. En marzo, la Audiencia Nacional reconoció que la Junta de Tratamiento de Murcia II tiene competencia para clasificarla en tercer grado, paso previo a la libertad condicional, aunque no acordó su excarcelación.
Los juristas firmantes sostienen que mantenerla en prisión en su estado actual podría vulnerar varios artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos, entre ellos el 3 (prohibición de tratos inhumanos o degradantes) y el 2 (derecho a la vida). Por tanto, piden la adopción inmediata de medidas humanitarias y la supervisión internacional del caso.
Hasta el momento, no consta respuesta pública de Instituciones Penitenciarias sobre el ingreso en la enfermería de María José.
