El partido La Francia Insumisa (LFI) emitió este viernes un comunicado en el que condena "sin ambigüedad toda violencia física" y pide que la justicia actúe "contra los responsables de los enfrentamientos ocurridos el jueves en Lyon", donde un joven fascista resultó mortalmente herido. El texto, firmado por la diputada Anaïs Belouassa-Cherifi, se refiere a la reyerta que estalló cuando una treintena de militantes del colectivo fascista Némésis intentaron irrumpir en una conferencia de la eurodiputada Rima Hassan en Sciences Po Lyon. Reportes de Mediapart apuntan a que las autoridades francesas estaban al corriente de ello, y no lo impidieron. Por tanto, los antifascistas tuvieron que repeler la agresión para proteger el acto de Hassan, pero LFI omite en su comunicado que los fascistas acudieron al acto con connivencia institucional y con la intención de violentarlo. También omite que la violencia fascista se ha vuelto endémica e insoportable en la ciudad.

Esto sucedió la misma semana en que la justicia francesa procesaba a un joven de 21 años por el asesinato de un magrebí de 20 años, cuyo cuerpo apareció el 6 de enero en un estanque de Loire-sur-Rhône, a diez kilómetros de Lyon. La fiscalía confirmó el viernes que el crimen fue cometido "en razón de la raza, la etnia, la nación o la religión" de la víctima. El sospechoso, que se entregó a la policía, fue encarcelado acusado de asesinato con agravante racista. Ningún comunicado de LFI ha condenado este asesinato, que se suma a una larga lista de agresiones racistas en la región, ampliamente documentados por el antifascismo militante.

Lyon se ha convertido en el epicentro de la violencia fascista en el Estado francés, como han documentado ampliamente StreetPress y Contre Attaque. Desde hace meses, los grupos fascistas organizan razzias contra librerías anarquistas —la última, en marzo de 2025, con medio centenar de encapuchados atacando La Plume Noire—, agreden a manifestantes feministas, cargan contra aficionados al grito de "White Power" y hostigan a comerciantes negros con gritos racistas. La impunidad es casi total: apenas hay detenciones, mientras cuatro antifascistas ya han sido encarcelados preventivamente por defenderse.

El contraste entre la condena institucional a quienes se enfrentan a los fascistas y la pasividad ante el terror que siembran estos grupos en las calles de Lyon evidencia el sesgo de unas autoridades que permiten que los racistas violentos campen a sus anchas. Mientras LFI se apresura a condenar a los antifascistas bajo la "condena de toda violencia", el cuerpo de otro joven magrebí yace asesinado por el odio racial, y los fascistas que intentaron boicotear la conferencia política siguen en libertad. La solidaridad con las víctimas del racismo y la violencia fascista parece tener destinatarios muy selectivos, incluso por parte de la izquierda institucional.