El gobierno de Eslovaquia declaró este miércoles el estado de emergencia energética nacional después de dejar de recibir petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, que cruza territorio ucraniano. Hungría, en la misma situación, estudia adoptar una medida similar. Ambos países han confirmado que comenzarán a utilizar sus reservas de emergencia, que según la normativa europea deben garantizar al menos 90 días de suministro, y han anunciado que suspenden de inmediato el envío de diésel a Ucrania, a quien acusan de utilizar el corte del flujo como arma de presión en pleno invierno. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, advirtió que "todo lo que se procese en Eslovaquia irá al mercado eslovaco".

Las tensiones entre los aliados se recrudecen justo después de que Ucrania decidiera a finales de enero dejar de permitir el tránsito de petróleo ruso por su territorio. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, ha calificado la decisión de "chantaje de Ucrania para obligar a Hungría a entrar en la coalición de países europeos belicistas", y Eslovaquia hizo declaraciones similares previamente. Ahora, Hungría amenaza además con dejar de suministrar energía eléctrica a Ucrania, gravemente afectada por los apagones derivados de los bombardeos rusos. Tanto Eslovaquia como Hungría son los países menos beligerantes con Rusia en el seno de la Unión Europea y se han opuesto sistemáticamente a las sanciones contra Moscú y a la ayuda militar a Kiev. La cuestión del suministro energético ofrece algunas pistas al respecto.

La Comisión Europea ha restado importancia a la crisis. La portavoz Anna-Kaisa Itkonen aseguró esta semana que Bruselas "no ve riesgos a corto plazo para la seguridad del suministro" y recordó que ambos países "cuentan con amplias reservas de emergencia". Además, la legislación europea permite una exención temporal a la prohibición de importar petróleo ruso si un país sin litoral se queda sin suministro por "razones ajenas a su voluntad". Bruselas se ha comprometido a tratar con Ucrania el calendario para reparar el tramo dañado del oleoducto que atraviesa su territorio.

Hungría y Eslovaquia han solicitado a Croacia que les suministre petróleo ruso a través del oleoducto que conecta el puerto adriático de Omisalj con ambos países. Budapest argumenta que Zagreb está "obligada a atender la petición precisamente por la exención temporal prevista en las normas europeas". El gobierno croata ha respondido que "no existe una situación de emergencia justificada" y que "no hay razones técnicas que obliguen a estos dos países a seguir dependiendo del suministro ruso", mientras el resto de la Unión Europea avanza hacia la "desconexión total" de las importaciones energéticas de Moscú.