La Fiscalía pide más de tres años de cárcel para un policía nacional por torturar a migrantes en Lanzarote
Acusan al agente de dar bofetones y una patada a dos hombres recién llegados en patera, para arrancarles información sobre quién fletó la embarcación.
La Fiscalía de Canarias solicitará la próxima semana una condena de tres años y tres meses de prisión para un agente de la Policía Nacional española acusado de torturar a dos personas migrantes en el centro de atención temporal de extranjeros (CATE) de Arrecife, en Lanzarote (Canarias). Según informa infoLibre, los hechos se remontan al 1 de enero de 2024, cuando el policía, destinado temporalmente en la isla para reforzar la plantilla del centro, presuntamente agredió a dos hombres que acababan de llegar en patera mientras los interrogaba para obtener información sobre los organizadores de la travesía.
El escrito de acusación del Ministerio Público, al que ha tenido acceso el citado medio, detalla que el agente, identificado como A.B., propinó un fuerte bofetón en la cara con la mano abierta a uno de los migrantes durante el interrogatorio. Al segundo hombre, según la Fiscalía, le había golpeado previamente con otra bofetada en el rostro y una patada en la pierna, en las mismas circunstancias. El fiscal sostiene que el policía actuó con ánimo de provocar "absoluta humillación, menosprecio o descrédito" a las víctimas, a las que sometió a un estado de "angustia, temor, desconcierto, malestar y desasosiego", aunque las agresiones no llegaran a causarles lesiones físicas permanentes.
La Fiscalía General del Estado califica la primera agresión como delito de torturas y la segunda como delito contra la integridad moral. Por ello, solicita dos años de prisión por el primer cargo y un año y tres meses por el segundo, además de trece años de inhabilitación para el desempeño de empleos públicos. El juicio se celebrará el próximo martes en la sección segunda de la Audiencia de Las Palmas, donde se estudiaran los hechos ocurridos en el CATE de Arrecife. Éste es un dispositivo policial donde los migrantes permanecen detenidos hasta 72 horas tras su llegada para ser identificados, a pesar de no haber cometido ningún delito.
Los CATE son centros gestionados por la Policía Nacional donde las personas rescatadas en el mar pasan sus primeros días en territorio del Estado español, en condiciones que numerosas organizaciones de derechos humanos han denunciado como opacas y proclives a los abusos. El caso vuelve a poner sobre la mesa la violencia institucional que ejercen los funcionarios contra quienes llegan a las costas europeas huyendo de la miseria o la guerra, y cómo el discurso securitario y la deshumanización de las personas migrantes convierten espacios teóricamente "administrativos" en escenarios de impunidad para agentes que creen que pueden golpear impunemente a quienes ni siquiera consideran personas, quienes tienen que vivir con miedo a la violencia del Estado nada más pisar tierra.