El gobierno de los Estados Unidos Mexicanos ha iniciado conversaciones para explorar una posible "mediación" entre los Estados Unidos de América y la República de Cuba, según confirmó este miércoles la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en su conferencia matutina. La mandataria aseguró que existen contactos para determinar "si México puede facilitar el diálogo", aunque advirtió que cualquier avance depende de la voluntad de "los gobiernos de ambos países" y de "las condiciones que Cuba establezca en el marco de su autodeterminación". Sheinbaum situó esta iniciativa en los principios constitucionales de política exterior mexicana: "autodeterminación de los pueblos, no intervención y solución pacífica de los conflictos".

La oferta de "mediación" se produce en un contexto de aguda crisis económica y social en Cuba, agravada por el recrudecimiento del bloqueo estadounidense y las recientes sanciones de Washington contra los países que suministren petróleo a la isla. La pasada semana, dos buques mexicanos atracaron en La Habana con más de 814 toneladas de víveres y otros bienes como parte de un primer envío de ayuda humanitaria. Sheinbaum anunció que habrá otro cargamento, aunque no precisó la fecha, y llamó a otros países a sumarse a este ejercicio: "Ojalá se sumen más países. Nosotros vamos a seguir enviando ayuda, apoyo".

Pese a las críticas de México a las sanciones estadounidenses, el gobierno de Sheinbaum ha reconocido que "por lo pronto" ha frenado los envíos de combustible a la isla caribeña. Esta contradicción evidencia la presión que Washington ejerce sobre los países que mantienen relaciones con Cuba, incluso cuando sus políticas declaradas defienden la "autodeterminación de los pueblos". La mandataria subrayó que "los únicos que pueden decidir el gobierno de Cuba son los cubanos" y que "no debe haber ni injerencia ni invasiones", en una velada crítica a la histórica política de hostigamiento de EE.UU. hacia la isla. Sin embargo, parece ser que México no puede autodeterminar, "por lo pronto", si le envía petróleo a la isla caribena.

Sheinbaum insistió en que "la cooperación con Cuba incluye tanto iniciativas gubernamentales como ciudadanas", y destacó que "México siempre ha sido solidario" con el pueblo cubano, pero el brusco freno a los envíos de combustible revela los límites de esa "solidaridad" cuando choca con las imposiciones del imperio. Mientras Washington mantiene su asfixia económica sobre Cuba —el mismo bloqueo que Naciones Unidas condena año tras año sin consecuencias prácticas y sin que EE.UU. modifique su postura—, México intenta navegar entre su retórica de no intervención y las presiones reales de su poderoso vecino del norte. La "mediación" que propone Sheinbaum solo cobrará sentido si contribuye a levantar las sanciones que estrangulan al pueblo cubano, no si sirve para gestionar de forma más ordenada la política de asfixia imperial.