Rufián y Delgado llaman a construir una nueva plataforma electoral
Proponen un "frente coordinado que gane a Vox provincia a provincia", asumiendo marcos de la extrema derecha en cuestiones migratorias y de "seguridad".
El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya Gabriel Rufián y el diputado de Más Madrid Emilio Delgado reclamaron este miércoles en Madrid un acuerdo de todas las fuerzas a la izquierda del PSOE para "competir contra la ultraderecha", con fórmulas electorales "coordinadas por territorios y un grupo parlamentario común", en un acto titulado Disputar el presente para ganar el futuro. "Lo que viene es salvaje. Tengo miedo como demócrata", afirmó Rufián. El parlamentario de ERC en el Congreso recordó, parafraseando literalmente a Santiago Abascal, que Vox busca "hacer lo mismo que están haciendo Trump y Milei en EE.UU y Argentina"; "que es sufrimiento", explicó.
Con el objetivo declarado de "hacer frente" al auge de Vox, el catalán propuso una fórmula que "no pase por la renuncia a las siglas ni a los principios de cada formación", sino "por un acuerdo territorial que determine qué fuerza se presenta en cada circunscripción para optimizar el resultado y evitar la dispersión del voto". Incluso llegó a sugerir la creación de un "grupo interparlamentario coordinado común" con tres o cuatro puntos programáticos mínimos compartidos: "antifascismo, derecho a la autodeterminación y dignificación de las condiciones de vida".
Ambos políticos protagonizaron el acto en la sala Galileo Galilei de Madrid ante un auditorio repleto con cientos de asistentes, periodistas y con largas colas en la entrada, donde coincidieron en "la necesidad de superar las divisiones y articular una candidatura coordinada provincia a provincia que compita en escaños con Vox". "Yo no quiero ilusionar, yo quiero ganar. Eso exige ciencia, método y orden", planteó Rufián, quien advirtió de que, de lo contrario, "nos van a fusilar políticamente por separado". El diputado catalán pidió "un acto de generosidad inédita" y reivindicó a Podemos como "imprescindible" y elogió a Pablo Iglesias como "el mejor de nuestra generación" y a Irene Montero como "una fuerza de la naturaleza". "Yo les quiero en todo esto. Quien crea que esta gente sobra se equivoca", afirmó. El acto, organizado al margen de las direcciones de ambos partidos, congregó a dirigentes de Sumar, Comuns, IU o Compromís, aunque no asistieron los máximos responsables de Podemos.
Aguas revueltas en ERC
La iniciativa también ha generado contradicciones internas en ERC. El exdiputado Joan Tardà impulsa una corriente favorable a estos planteamientos contra el criterio de la dirección de Junqueras y Elisenda Alamany, que ha negado de forma rotunda la posibilidad de una coalición a nivel estatal. Sin embargo, este sábado el consejo nacional del partido catalán ratificará la creación de la corriente de Tardá, Àgora Republicana, que aboga precisamente por un "frente de izquierdas" en Catalunya como paso previo a "una confluencia más amplia". Tardà ha logrado más de 600 avales, duplicando el mínimo exigido, y podrá defender sus postulados ante los órganos del partido con recursos internos.
Comprando marcos de la extrema derecha
Delgado, por su parte, abogó por "recuperar banderas" como "la seguridad" o "la libertad" y hablar "sin manías" de inmigración. El diputado de Más Madrid considera que estas cuestiones han sido "cedidas a la derecha". Ante la indeterminación conceptual, especificó a qué se refiere exactamente cuando habla de "seguridad". No se refiere a la prevención de riesgos laborales, a la violencia machista, a los accidentes de tráfico de camino al trabajo, las viviendas en mal estado o los desahucios, compra el marco discursivo y los pánicos morales del fascismo "A la izquierda a veces le da pudor hablar de seguridad. Hay barrios en los que los niños no pueden bajar a la calle porque hay movidas. Quien diga que eso no es así es porque no ha vivido nunca en un barrio así", defendió. Una vez dicho esto, matizó que "aboga por un concepto de seguridad más amplio, que implica cuestionar las desigualdades, hacer trabajo de prevención, que no todas las viviendas más baratas se amontonen en un mismo barrio". En materia migratoria y religiosa, Rufián afirmó: "El burka es una salvajada, porque si somos izquierda laica de verdad no podemos permitir que se invisibilice a las mujeres de esa manera. Esto tenemos que defenderlo sin manías, sin que nadie nos diga que entonces eres un racista".
El día de la marmota
El eterno debate sobre "la unidad de la izquierda" y su incapacidad para conectar con amplias capas de la clase trabajadora no es nuevo, pero adquiere urgencia ante el avance de Vox en las encuestas y en las instituciones. La hipótesis planteada por Rufián y Delgado, más allá de sus diferencias de enfoque, apuntan a la crisis política que padece la socialdemocracia de distintos colores, que ni siquiera puede superar la lógica de siglas y construir un sujeto político medianamente consistente que pueda competir en las urnas con la derecha. La resistencia de las direcciones a ceder cuotas de poder de sus políticos profesionales y la ausencia de un programa que trascienda la mera agregación de siglas que funcionan como muleta del PSOE amenazan con convertir cualquier intento en el enésimo ejercicio frustrado. La "generosidad inédita" que reclama Rufián choca con la tozuda realidad de unos partidos que, por un lado, no tienen otro plan que no sea actuar como fuerza auxiliar del PSOE y su programa de recortes dictado por la oligarquía europea, lo que les resta legitimidad, y por otro lado, ni siquiera son capaces de cesar la competición electoral entre sí por miedo a perder su parcela de representación institucional.