Repsol obtuvo un beneficio neto de 1.899 millones de euros en 2025, un 8,1% más que el año anterior, según ha comunicado la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). La petrolera, que ha visto cómo sus acciones subían más de un 2% en bolsa tras el anuncio, ha prometido a sus accionistas una retribución total de 1.900 millones en 2026, la misma cantidad que su beneficio anual, mediante dividendos y recompra de acciones. Los resultados se producen en un contexto de volatilidad marcado por la caída de los precios del crudo y el gas, según ha explicado la empresa.

Mientras los accionistas celebran el incremento de la retribución —1,05 euros por acción—, el consejero delegado, Josu Jon Imaz, ha visto engrosar su nómina hasta los 4,75 millones de euros, un 16,7% más que el año anterior, según consta en el informe de remuneraciones remitido a la CNMV y recogido por Naiz. De esa cantidad, 3,7 millones corresponden a retribución en metálico. En paralelo, la remuneración media de los empleados del grupo se situó en 63.000 euros, un 1,56% menos que en 2024. La diferencia entre el sueldo del primer ejecutivo y el de la plantilla se amplía a escala millonaria mientras la empresa presume de beneficios récord.

Imaz ha protagonizado en los últimos meses varias polémicas. En enero acudió a la Casa Blanca para agradecer a Donald Trump que "abra las puertas a una Venezuela mejor", en referencia a las nuevas licencias estadounidenses que permiten a Repsol retomar operaciones de petróleo y gas en el país caribeño, cuando no "confiscar" petróleo de buques venezolanos intervenidos por la Armada estadounidense.

La petrolera prevé incrementar su producción en Venezuela, lo que elevaría su extracción media diaria de 548.000 a 570.000 barriles. Además, Imaz ha arremetido contra las políticas de transición energética y ha presionado con éxito para la retirada del impuesto extraordinario a las energéticas, una medida que, según el sindicato LAB, supuso una pérdida de 93 millones para las haciendas de la Comunidad Autónoma Vasca.

Este mismo mes de febrero, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha multado a Repsol con 20,5 millones de euros por "estrechar los márgenes de las gasolineras low cost" e impedirles competir, una práctica que incluyó una campaña de descuentos para transportistas que repostaban en sus estaciones mientras aumentaba el precio mayorista a sus rivales. La compañía también ha sido sancionada con la prohibición de participar en contratos públicos. Mientras Repsol anuncia inversiones como un electrolizador de 100 MW en Bilbo (Bizkaia), los hechos recientes evidencian en qué se basa su negocio.