La afiliación sindical en EE.UU. alcanza máximos en 16 años
Datos del BLS revelan un incremento de 463.000 trabajadores representados por sindicatos en 2025, mientras Trump emprende una ofensiva contra los convenios colectivos federales.
Según datos del Bureau of Labor Statistics (BLS) publicados el pasado 18 de febrero de 2026, 16,5 millones de trabajadores estuvieron cubiertos por contratos sindicales en 2025, el nivel más alto desde 2009, con un incremento de 463.000 representados por sindicatos. Esto sucede a pesar de los intentos de la administración Trump por eliminar derechos de negociación colectiva en el sector federal.
Los nuevos datos anuales sobre membresía sindical del BLS confirman un avance significativo en la representación sindical en Estados Unidos durante 2025. El número de trabajadores cubiertos por contratos sindicales alcanzó los 16,5 millones, un aumento desde los 16 millones de 2024 y el nivel más alto registrado desde 2009. Este crecimiento se traduce en un incremento neto de 463.000 trabajadores representados por sindicatos, el mayor en 16 años, según análisis del Economic Policy Institute (EPI).
El incremento se explica principalmente por el aumento en la membresía sindical: 14,7 millones de trabajadores estadounidenses eran miembros de sindicatos en 2025, frente a los 14,2 millones del año anterior. La tasa de membresía sindical subió ligeramente del 9,9% en 2024 al 10% en 2025, mientras que la cobertura sindical (incluyendo a quienes se benefician de contratos colectivos sin ser miembros) pasó del 11,1% al 11,2%.
Estos resultados representan un "desvío extremadamente bienvenido de las declinaciones de años anteriores", como señaló Heidi Shierholz, presidenta del EPI y ex economista jefe del Departamento de Trabajo de EE.UU. En declaraciones relacionadas con el informe del EPI, Shierholz destacó que "en un tiempo de miedo, incertidumbre y dificultades, los trabajadores se están dando cuenta de que están mejor en un sindicato". Atribuyó el progreso a "años de esfuerzo sostenido", ya que organizar y ganar elecciones sindicales es un proceso largo que depende de trabajo de base acumulado durante años.
El avance es particularmente notable en el sector público, donde la tasa de membresía sindical aumentó hasta un 32,9% (un incremento de 0,7 puntos porcentuales), sumando 236.000 trabajadores sindicalizados entre los empleados del sector. En el gobierno federal, la densidad sindical creció del 29,9% al 31,1%, el mayor aumento anual desde 2011, con 40.000 trabajadores adicionales sindicalizados, pese a la reducción general de empleo federal bajo la administración Trump. En el sector privado, la tasa se mantuvo en el 5,9%, con aumentos en áreas como salud, venta al pormenor, educación y construcción, sumando 227.000 asalariados.
Este repunte sucede en un contexto de declive histórico relativo: la densidad sindical ha caído drásticamente desde más del 30% en las décadas de 1940 y 1950. Sin embargo, la aprobación pública de los sindicatos se mantiene alta. Según Gallup, en agosto de 2025, el 68% de los estadounidenses aprobaba los sindicatos, nivel estable en el rango del 67-71% durante cinco años consecutivos, similar a lo visto a finales de los 1950 y principios de los 1960.
Campaña antisindical de Trump
La administración Trump ha impulsado una agresiva campaña contra los sindicatos, especialmente en el sector público. Mediante órdenes ejecutivas de marzo y agosto de 2025, se excluyeron decenas de agencias federales de los programas de relaciones laborales, afectando potencialmente a más de 1 millón de empleados federales al cancelar acuerdos de negociación colectiva por motivos de "seguridad nacional". En febrero de 2026, la Oficina de Gestión de Personal (OPM) emitió un memorando instando a las agencias a proceder con la finalización o modificación de contratos, pese a litigios en curso por parte de sindicatos como AFGE y NTEU, que argumentan que estas medidas exceden la autoridad presidencial y violan protecciones legales.
El mayor ataque desde la era Reagan
Hayley Brown, investigadora del Center for Economic and Policy Research (CEPR), calificó esta ofensiva como "el ataque más vicioso contra los trabajadores sindicales del sector público desde la era Reagan". Aun así, señaló que "los números de 2025 dejan espacio para un optimismo cauteloso", ya que el efecto completo de estas políticas aún está por verse.
Expertos del EPI enfatizan que los sindicatos no solo benefician a sus miembros —con salarios en promedio 12,8% más altos— sino también a las comunidades y la participación política en general. Además, es significativo que casi la mitad del crecimiento en membresía ocurrió en el Sur, una región históricamente menos sindicalizada. Además, más de 50 millones de trabajadores no sindicalizados expresarían interés en unirse si pudieran, según estimaciones del EPI, lo que destaca una demanda latente insatisfecha en la clase obrera estadounidense debido a leyes laborales obsoletas.
Organizaciones como el AFL-CIO destacaron que, pese a "ataques implacables", el crecimiento demuestra la determinación de los trabajadores por ejercer control sobre sus empleos y vidas. En el contexto de 2025-2026, marcado por recortes en el empleo federal (más de 300.000 puestos eliminados en algunos reportes) y el debilitamiento de agencias como la National Labor Relations Board (NLRB), que quedó sin quórum durante 345 días en 2025, estos datos muestran cierta resistencia.
Este resurgimiento sugiere que, a pesar de los obstáculos políticos, los sindicatos siguen siendo percibidos como herramientas esenciales para conquistar derechos laborales. El futuro inmediato dependerá de posibles reformas legislativas, como el Protect America’s Workforce Act, aprobado en la Cámara pero pendiente en el Senado, que busca revertir las órdenes ejecutivas contra la negociación colectiva federal.