Apalean brutalmente a una persona sin hogar en Girona
Un hombre de 26 años agredió este sábado a un sin techo en el paseo de Olot, saltando sobre él y golpeándolo repetidamente, dejándolo en estado crítico.
Una persona sin hogar se encuentra en estado crítico tras ser brutalmente agredida este sábado por la mañana en el paseo de Olot de Girona (Catalunya), según ha informado el Diari de Girona. Los hechos ocurrieron hacia las ocho de la mañana, cuando un individuo de 26 años atacó a la víctima en la zona entre el paseo de Olot y la calle Bastiments. La víctima intentó huir, pero el agresor lo persiguió, lo hizo caer al suelo y, según testigos, "se cebó con él, saltándole encima y dándole patadas". Los Mossos d'Esquadra llegaron al lugar y detuvieron al hombre.
Vecinos de la zona han identificado a la víctima como un hombre conocido en el barrio de Can Gibert del Pla, que solía caminar con un carrito donde llevaba sus pertenencias y dormía en una zona cubierta de la plaza Isabel Vilà i Pujol. Varios residentes le proporcionaban comida, mantas y caldo. Algunas vecinas explicaron a la prensa local que cada día le llevaban alimentos, y que habían intentado contactar con servicios sociales, Cáritas, Cruz Roja y cuerpos policiales para que lo sacaran de la calle. Según el Ayuntamiento, la víctima habría recibido visitas de entidades sociales y se le habían ofrecido "alternativas habitacionales", que él habría "rechazado". Sin embargo, el consistorio no ha explicado cuáles son esas "alternativas habitacionales" ni qué condiciones tienen.
El alcalde de Girona, Lluc Salellas, expresó su "consternación" en una publicación en X y aseguró, en una respuesta de manual de los alcaldes que el Ayuntamiento "trabaja coordinadamente con todos los servicios implicados para reforzar la atención a las personas más vulnerables". Sin embargo, las vecinas insisten en que la agresión se podía haber evitado si las instituciones hubieran actuado antes. En el lugar donde solía dormir la víctima, alguien depositó un ramo de flores, mientras operarios de limpieza municipal intentaban eliminar las manchas de sangre de la pared y del capó de un coche aparcado en las inmediaciones.
Esta agresión evidencia el fracaso de las políticas de atención a las personas sin hogar, que quedan abandonadas a su suerte mientras las instituciones se lavan las manos alegando que "no pueden hacer nada si ellos no aceptan", omitiendo qué es lo que les ofrecen. La violencia física y el odio es solo la punta del iceberg de una violencia estructural que condena a miles de personas a vivir en la calle sin protección, expuestas a todo tipo de agresiones. Los vecinos, que durante meses suplieron la inacción institucional con solidaridad cotidiana, señalan directamente a los responsables: los servicios sociales que no actúan, las administraciones que miran hacia otro lado y un sistema que considera a las personas techo ciudadanos de segunda. Mientras tanto, la víctima se encuentra en estado grave en un hospital.