Estudiar, educar, organizar
La pasada semana cientos de jóvenes se reunieron en Madrid en la UP central; en las semanas previas lo habían hecho en más de diez campus del estado: de Asturias a Murcia, de Logroño a Sevilla. Charlas, talleres formativos y actividades culturales y deportivas se han sucedido gracias al trabajo consciente y disciplinado de cientos de estudiantes socialistas.
Este ejemplo de organización en el ámbito estudiantil es de especial interés si tenemos en cuenta el estado actual del movimiento estudiantil en nuestro contexto, con la lucha en este ámbito estancada desde el final del ciclo que se inició con el Plan Bolonia, que quedó completamente cerrado tras el corte generacional que trajo la pandemia y que no hay previsiones a corto plazo de que pueda retomar un verdadero carácter de masas y combativo.
Así, en un entorno estudiantil desmovilizado, fragmentado y dominado por el reformismo progresista, es necesario valorar estos primeros pasos, que pueden servir para contribuir a estructurar un movimiento estudiantil lo más amplio, combativo e independiente posible de todo tipo de burocracias sindicales y organizativas.
La UP es también ejemplo de lo que entendemos que debe ser el papel de los comunistas en la lucha estudiantil: por un lado, un espacio donde generar una clara conciencia teórica a partir de multitud de charlas y ponencias; por otro, estar en la primera fila contra todas las medidas orientadas a aumentar el poder de la burguesía y del Estado sobre la clase trabajadora.
Así, en la UP ha habido espacio para la movilización política, además de las diferentes charlas. Los estudiantes de la UP se movilizaron el jueves en un manifestación donde se denunciaba la LESUC de Ayuso que, aunque haya sido temporalmente pausada por disputas personalistas dentro del PP madrileño, no supone sino la paralización temporal de un programa político del PP que busca ahondar en la privatización e infrafinanciación de la universidad pública y el endurecimiento de medidas represoras que implican una restricción de los derechos políticos del estudiantado.
Asimismo, también fue necesario denunciar a Universidad Politécnica de Madrid, donde se prohibió bajo las excusas burocráticas de siempre, a menos de una semana de la realización de las jornadas, la celebración de las diferentes charlas programadas. Lejos de una queja sorda frente a esto los estudiantes han desobedecido la prohibición y el viernes llenaban el hall de la UPM para terminar la UP garantizando mediante la militancia lo que desde la universidad habían querido prohibir.
Los rectores y la burocracia universitaria llevan tiempo habituados a imponer arbitrariamente sus intereses, sin un movimiento estudiantil que pueda hacerles frente. Pues bien, lo que pasó el pasado viernes les envía un mensaje sencillo: que se vayan acostumbrando. Porque los cientos de jóvenes que han organizado la UP no se van a ir a sus casas después de esta semana. Así que ya pueden todos estos burócratas y políticos profesionales irse habituando a tener enfrente a una nueva generación educada en la militancia disciplinada y en el estudio de la teoría revolucionaria. Una juventud que, antes de que puedan darse cuenta, estará organizada en cada campus, en cada FP y en cada instituto y que responderá a todos sus intentos de limitación, prohibición y disciplinamiento.
Y que lo hará no de manera aislada, sino conectada a una estrategia general. Porque la intervención en el ámbito estudiantil, como la que realizamos en cualquier otro ámbito, debe ser concebida siempre como un medio para avanzar hacia el fin que nos hemos fijado: la construcción de un Partido Comunista de masas que pueda conquistar el poder político y edificar el Estado socialista o Estado Comuna. Así, el paso de la juventud trabajadora por la vida estudiantil debe ser un espacio para la politización, la conexión con el programa, la organización y la conciencia socialista; una escuela de cuadros, en definitiva, que pueda servir para generar el esqueleto militante que componga el futuro Partido Comunista de masas. La UP es un primer paso para crear una gran organización de estudiantes comunistas que pueda convertirse en referente en la organización política del estudiantado.
Estudiar, educar y organizar. Ese es el lema de la UP y eso es lo que han hecho de manera ejemplar los estudiantes de la Coordinadora Juvenil Socialista. Frente a quienes quieren que la universidad sea un espacio de producción de trabajadores disciplinados, donde la política revolucionaria sea excluida, y frente a los fascistas que querrían convertirla en un espacio desde el que difundir ideas reaccionarias.