Kim Jong Un renueva su cargo con la promesa de reactivar la economía y construir 50.000 viviendas
El IX Congreso del Partido del Trabajo de Corea reelige al líder como secretario general, que reconoce "la necesidad de acelerar el desarrollo económico y el nivel de vida del pueblo" en un contexto de sanciones internacionales.
El IX Congreso del Partido del Trabajo de Corea (PTC) concluyó este domingo con la reelección unánime de Kim Jong Un como secretario general de la formación, en una jornada que los medios estatales describen como "el momento más importante y responsable que reviste el significado decisivo en el desarrollo del Partido". Según la agencia estatal KCNA, los 138 miembros del Comité Central y 111 suplentes fueron elegidos "por la aprobación total de los delegados", que respondieron con "aclamaciones y aplausos apasionados" cuando se presentó la candidatura de Kim. La ceremonia incluyó intervenciones de altos cargos como Ri Il Hwan, que justificó la reelección por "la necesidad de intensificar más el liderazgo del Partido" y confiar la dirección "al sucesor más fiel a la causa kimilsungista-kimjongilista".
El congreso, que se celebra cada cinco años, abordó también el balance del trabajo del Comité Central y la enmienda de los estatutos del partido. Los oradores, entre ellos Kim Jong Gwan y Yun Jong Ho, delegados de la organización del Consejo de Ministros, expresaron "apoyo total" al informe de gestión y destacaron que "gracias a la idea y teoría destacadas del camarada Kim Jong Un" se alcanzaron "notables avances y cambios" en el desarrollo del país durante el último lustro. Sin embargo, el propio Kim reconoció en su discurso de apertura que el partido se enfrenta a "tareas pesadas y urgentes" para "acelerar el desarrollo económico y el nivel de vida del pueblo" y transformar "todos los ámbitos de la vida estatal y social lo antes posible", según recoge el South China Morning Post.
El congreso transcurrió con el ritual político habitual del PTC: los delegados aprobaron resoluciones por unanimidad, rindieron "máxima gloria" al líder y tomaron "el juramento firme de ser infinitamente fiel a la dirección del gran camarada Kim Jong Un". Las intervenciones de los asistentes, meticulosamente coreografiadas, abundaron en referencias a la "naturaleza revolucionaria del Partido que sirve al pueblo" y a "la necesidad de cumplir el papel vanguardista" en la marcha hacia "una nueva victoria de la revolución". Mientras EE.UU. mide sus fuerzas en la península y las sanciones occidentales estrangulan la economía, Pyongyang reafirma su estructura de poder y ratifica su apuesta por la senda autárquica.

"Pyonghattan" y otros proyectos de desarrollo
La economía norcoreana evoluciona bajo la presión de las sanciones internacionales que buscan asfixiar su economía y su programa nuclear. A pesar de ello, el Estado ha impulsado proyectos faraónicos como la construcción de un nuevo distrito en Pyongyang apodado "Pyonghattan" por los medios internacionales, con dos rascacielos residenciales de 80 plantas, y el complejo turístico de Wonsan-Kalma, con más de 50 hoteles a lo largo de cinco kilómetros de costa.
El gobierno promete entregar 50.000 nuevas viviendas antes de que termine 2026, como parte del plan de desarrollo regional "20×10" que busca construir fábricas de bienes de consumo e infraestructuras en 20 ciudades y condados cada año durante una década. Los edificios incorporan elementos de diseño como paneles solares, invernaderos hidropónicos en las azoteas y sistemas geotérmicos, una necesidad práctica ante los crónicos cortes de energía que afectan al país.
North Korea’s capital is in the midst of a massive construction boom building a new city district some have called “Pyonghattan”. pic.twitter.com/x9SW8pi2gL
— South China Morning Post (@SCMPNews) February 21, 2026
Recuperación relativa
Los proyectos ambiciosos llegan en un contexto en el que la economía norcoreana ha mostrado signos de recuperación en los últimos años. Según estimaciones del Banco de Corea (BOK) citadas por el Instituto de Políticas Económicas Internacionales de Corea (KIEP), el país registró un crecimiento del 3,1% en 2023 y del 3,7% en 2024 . El Instituto de Desarrollo de Corea (KDI) calcula que entre 2021 y 2025 la economía acumuló un crecimiento de aproximadamente el 10%, impulsado principalmente por la industria y la agricultura. La producción de granos alcanzó 4,9 millones de toneladas en 2025, 50.000 toneladas más que el año anterior, mientras que la producción de acero laminado aumentó un 46% y la de metales no ferrosos un 40% en 2024.
Este repunte económico no puede entenderse sin considerar los cambios en el entorno internacional. Según el análisis del KIEP, desde 2022, con el estallido de la guerra en Ucrania y el final de la pandemia de la COVID-19, Corea del Norte ha encontrado oportunidades. La investigación del instituto señala que la República Popular Democrática de Corea pudo obtener al menos 1.000 millones de dólares en divisas mediante la cooperación militar con la Federación Rusa desde 2023, una cifra equivalente a aproximadamente el 3% de su Ingreso Nacional Bruto nominal de 2024. Esta inyección de recursos, junto con la reactivación del comercio con su vecina China —que alcanzó los 2.300 millones de dólares en 2024—, ha permitido financiar los ambiciosos proyectos de construcción que el Estado norcoreano ha exhibido recientemente.
Sin embargo, como reconocen las propias autoridades, persisten numerosos desafíos en las condiciones de vida de la población. Además de los desequilibrios geográficos y entre el campo y la ciudad, el won norcoreano se depreció más del 120% en 2024, pasando de 8.375 por dólar en enero a 37.700 en diciembre, lo que disparó el precio del arroz —el alimento básico— hasta los 30.000 won por kilo en 2025 . La investigadora del Sejong Institute, Eun-ju Choi, señala que mientras la industria pesada vinculada al Ejército y la construcción crecen, "los sectores directamente relacionados con el sustento de la población, como la agricultura y los servicios, registraron crecimiento negativo o bajo", lo que sugiere una "posible divergencia entre los indicadores económicos y las condiciones de vida reales", como sucede en muchas otras economías.