La segunda edición de la Universidad Popular se celebró entre el 18 y el 20 de febrero en los campus de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Universidad Complutense (UCM) y la Universidad Politécnica (UPM), reuniendo a cientos de estudiantes en una experiencia de formación política, agitación cultural y movilización que combinó debates académicos, talleres prácticos, deporte, poesía y una manifestación contra la política educativa del Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso. Bajo el lema Estudiar, educar, organizar, el encuentro fue precedido durante las primeras semanas de febrero por una gira de actos preparatorios que recorrió más de una decena de ciudades, entre ellas Getafe, Oviedo, Salamanca, Fuenlabrada, Cáceres, Murcia, Cuenca, Huesca, Logroño, Sevilla, Zaragoza, Burgos, Valladolid, Granada y Málaga, según el calendario difundido por la organización en enero.

El programa central en Madrid arrancó el miércoles 18 en el campus de Cantoblanco de la UAM, donde los filósofos José Luis Villacañas y José Luis Moreno Pestaña protagonizaron un debate sobre Fascismo y modernidad capitalista que llenó la sala, según relataron los organizadores a través de sus redes sociales. Tras una comida popular, la jornada continuó con un espectáculo de teatro y poesía socialista y concluyó con una sesión sobre Crisis ecológica, movimiento obrero y luchas a escala europea a cargo de Pedro Ramiro, investigador de OMAL, y Stefania Barca, especialista en ecología política.

El segundo día, jueves 19, se trasladó a la Facultad de Ciencias Políticas de la UCM, donde se desarrolló un taller sobre desobediencia civil y derechos políticos con militantes del Colectivo Legal Sol, seguido de una charla sobre El estado feroz y el auge reaccionario con los periodistas Pablo Elorduy y Beatriz García Dorado, y un taller de autodefensa y artes marciales.

Manifestación contra la ley de universidades de Ayuso y acto central

Por la tarde, cientos de personas secundaron la manifestación convocada por la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) contra la ley de universidades que impulsa el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, a la que los convocantes acusan de querer "privatizar y mercantilizar" la educación pública. El acto transcurrió por Ciudad Universitaria y congregó a estudiantes de diferentes facultades. Al regreso, el Salón de Actos de Ciencias Físicas acogió el acto central de la Universidad Popular, donde se abordaron "elementos fundamentales de estrategia y táctica socialista para hacer frente a un mundo en crisis", con una participación masiva que desbordó la sala, según se aprecia en las imágenes difundidas por la propia organización.

Censura y desobediencia en la UPM

El viernes 20, la programación se trasladaba a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Diseño Industrial (ETSIDI), dependiente de la Universidad Politécnica de Madrid. Estaban previstos un taller sobre Planificación económica y democracia socialista en la era digital a cargo del Grupo de Investigación Cibcom, un "mundialito deportivo" entre asambleas de la Juventud Trabajadora de distintos campus y una charla sobre El imperialismo en Oriente Medio y la causa palestina con la corresponsal Teresa Aranguren y el analista Javier Llanos de la Guardia. Sin embargo, la organización denunció que la dirección del centro les comunicó el martes, apenas 48 horas antes, la cancelación de la cesión del salón de actos, pese a contar con la reserva confirmada desde hacía dos meses. En un comunicado publicado en redes, la Universidad Popular calificó la decisión de "censura" y señaló que las excusas recibidas —"que si un permiso no terminó de desarrollarse correctamente, que si la culpa es de una trabajadora interina, que si no hay medios suficientes"— escondían "una limitación cada vez mayor de los derechos políticos del estudiantado". Los convocantes denunciaron que la cancelación se producía precisamente por los contenidos programados, que abordaban "planificación económica, democracia socialista, imperialismo y genocidio en Palestina".

Pese a la negativa del centro, los estudiantes decidieron mantener la actividad. Bajo el lema Tomamos lo que es nuestro, la organización acudió igualmente a la ETSIDI para desarrollar la charla sobre Palestina, que se celebró finalmente en un espacio alternativo dentro del mismo centro. "Los derechos políticos se ejercen y se conquistan", declararon en redes, acompañando el mensaje con un vídeo en el que se veía a cientos de asistentes en el interior del edificio. Previamente, la actividad deportiva y el taller de planificación económica también se llevaron a cabo en otra localización,junto con la comida popular. La Universidad Popular 2026 cerró así su programa con un acto de desobediencia que sus impulsores interpretan como una respuesta a los intentos de "disciplinamiento" en las universidades públicas madrileñas.

Espacio de politización masiva para la juventud trabajadora frente a la reacción y los recortes

En su balance final, difundido en vídeo, la organización subrayó el éxito de participación y reivindicó el encuentro como un espacio de "politización masiva" para la juventud trabajadora frente al avance reaccionario y las políticas de recorte. La Universidad Popular se consolida como una cita anual de referencia que, desde una perspectiva socialista, busca reconstruir un movimiento estudiantil combativo en un contexto de creciente precarización universitaria y represión del disenso político en los campus.

Mientras las instituciones educativas se pliegan a la presión política y criminalizan la reflexión sobre el socialismo o la denuncia del genocidio en Palestina, cientos de estudiantes siguen llenando las aulas, con permiso o sin permiso, para demostrar que la universidad no es solo un centro de producción de fuerza de trabajo, sino un espacio de lucha y construcción de futuro.

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