Sam Altman compara el consumo energético de la IA con '20 años de comida' humana
El consejero delegado de OpenAI cree que las críticas por el alto consumo de energía para entrenar modelos de IA "ignoran los recursos que las sociedades invierten en educar a las personas".
El consejero delegado de OpenAI, la empresa desarrolladora de ChatGPT, Sam Altman, ha justificado el disparado consumo energético necesario para entrenar modelos de inteligencia artificial (IA) comparándolo con los recursos que requiere el desarrollo de un ser humano. "La gente habla de cuánta energía se necesita para entrenar un modelo de IA. Pero también se necesita mucha energía para entrenar a un humano. Se necesitan unos 20 años de vida —y toda la comida que consumes durante ese tiempo— antes de volverte inteligente", declaró ante el diario The Indian Express durante su participación en la AI Impact Summit en Nueva Delhi.
Altman destacó que la India "está liderando actualmente el mundo en adopción de IA" y se perfila como uno de los mayores mercados para esta tecnología, añadiendo que el país no solo participa en la "revolución de la inteligencia" artificial sino que "ayuda a liderarla". El ejecutivo también se refirió a los riesgos de concentración de poder: "Comparto la preocupación por la concentración de la IA. Nuestra postura es que el único camino a seguir es democratizar fuertemente la IA y poner estas herramientas en manos de la gente, incluso si eso conlleva algunos inconvenientes, incluso si significa que la sociedad tiene que lidiar con grandes desafíos", afirmó, sin entrar en detalles.
El responsable de OpenAI defendió la estrategia de "despliegue iterativo" que ha seguido su compañía, consistente en permitir que las personas se familiaricen con los sistemas de IA y los utilicen incluso cuando son imperfectos o están aún en evolución. "Eso no significa que no seamos responsables en cómo lo hacemos, no significa que no empecemos de forma conservadora, pero sí significa que damos poder a la gente para hacer cosas con la tecnología que quizás a nosotros mismos no nos gustan", explicó. "Significa que aceptamos la disyuntiva de empoderar a la gente y aceptar que la sociedad va a tener que lidiar con algo nuevo, en lugar de intentar acaparar todo el poder nosotros mismos".
Las declaraciones de Altman sobre el consumo energético de la IA llegan en un momento de creciente preocupación por el impacto medioambiental de los centros de datos necesarios para alimentar estos sistemas. Los grandes modelos de lenguaje requieren enormes cantidades de electricidad, lo que ha llevado a gigantes tecnológicos como Google, Microsoft o Amazon a multiplicar sus inversiones en infraestructuras, mientras los beneficios se concentran en unas pocas megacorporaciones.
La metáfora de los "20 años de comida" elude que mientras el desarrollo humano es un objetivo en sí y que se financia socialmente, el entrenamiento de la IA es una inversión privada que, en lugar de generar bienestar colectivo, acelera la automatización y la desposesión. La "democratización" que predica Altman consiste en "poner la tecnología en manos de los usuarios", pero no en repartir su propiedad ni los beneficios que genera.