El decreto del SMI permite a las empresas no pagar los pluses y los convenios de CCOO y UGT lo blindan
CCOO advierte que los márgenes empresariales batieron récords en 2025 con una rentabilidad del 13% y la productividad creciendo el doble que los salarios, peros los convenios que ha firmado impiden que la subida del SMI se refleje en las nóminas.
El real decreto que fija el salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026, publicado en el BOE, mantiene intacta la redacción del artículo 3 que regula la absorción salarial, según denuncia el blog de derecho laboral Laboro. Este artículo, copiado literalmente de decretos anteriores, permite a las empresas no pagar los complementos del convenio —como pluses de nocturnidad, toxicidad o antigüedad— aparte del salario mínimo, siempre que la suma del salario base y dichos complementos supere la cuantía anual del SMI. Una sentencia del Tribunal Supremo de años anteriores avaló esta interpretación, por lo que la situación no varía en 2026 pese a la "subida" del mínimo legal.
El artículo 3 establece que la revisión del SMI "no afectará a la estructura ni a la cuantía de los salarios profesionales" que ya sean superiores en cómputo anual, y que las normas convencionales subsistirán "sin más modificación que la necesaria para asegurar la percepción" del mínimo. Esto significa, según Laboro, que el salario mínimo lo incluye todo: salario base y complementos. Las empresas solo están obligadas a pagar la diferencia si la suma de ambos conceptos queda por debajo del SMI anual, pero no tienen que abonar los complementos como pluses adicionales.
Blindado por CCOO y UGT
El blog señala que CCOO y UGT han labrado el terreno en la negociación colectiva para que esta situación se mantenga. En muchos convenios han eliminado los complementos y los han integrado en el salario base, de forma que la distinción desaparece. En otros directamente han introducido cláusulas que blindan la estructura salarial actual, impidiendo que el SMI altere las cuantías, o establecen que si la suma de salario y complementos es inferior al mínimo, la empresa solo debe pagar la diferencia, pero no más. Estas medidas, según Laboro, "no solo no preparan los convenios para que los complementos sean aparte del salario mínimo, sino que los preparan para intentar impedirlo".
El Gobierno español ha anunciado que introducirá en otro decreto "la obligación de pagar los complementos aparte del SMI". Sin embargo, Laboro advierte que si esa medida se incluye en un decreto ley, necesitaría la convalidación del Congreso, donde las derechas podrían echarla atrás. Si se incluyera en un decreto ordinario, no requeriría ese trámite, pero el hecho de que no se haya incorporado ya al actual texto evidencia, según el blog, la falta de voluntad real del Ejecutivo. Mientras tanto, los trabajadores seguirán viendo cómo la subida del salario mínimo no se traduce en un incremento efectivo de sus nóminas, gracias a un entramado legal y de convenios que benefician a las empresas, con la pasividad, cuando no la complicidad, de los sindicatos mayoritarios.
CCOO denuncia la desigualdad pero la pacta
Este blindaje legal y convencional contrasta con la situación real de la economía española y las recientes denuncias del propio sindicato CCOO al respecto. Según los datos recabados por el Gabinete Económico de CCOO y recogidos por Forbes, los márgenes empresariales alcanzaron en 2025 un récord histórico, con una rentabilidad del 13% sobre ventas, un 30% más que antes de la pandemia. Al mismo tiempo, la productividad por trabajador creció el doble que los salarios, y las empresas mantuvieron elevados sus precios pese a la moderación de los costes de insumos y energía. El propio sindicato denuncia un "desacople extraordinario" que ha permitido a las compañías ensanchar sus beneficios en lugar de trasladar la bajada de costes a los precios o a las nóminas. Mientras tanto, los trabajadores seguirán viendo cómo la subida del salario mínimo no se traduce en un incremento efectivo de sus retribuciones, gracias a un entramado que beneficia a las empresas y cuenta con la pasividad, cuando no la complicidad abierta, de los sindicatos mayoritarios. Mientras tanto, Moncloa anuncia "cambios futuros" de incierta viabilidad parlamentaria.