Un joven de 24 años, Pablo Romero, sufrió una violenta agresión en la madrugada del sábado al salir de la discoteca BRO, ubicada en el distrito malagueño de Cruz de Humilladero, según ha publicado Diario Sur. Dos hombres no identificados lo abordaron cuando se alejó del local para orinar en un descampado cercano. Sin mediar palabra ni haber tenido incidentes previos dentro de la discoteca, los agresores lo derribaron y comenzaron a golpearlo mientras le preguntaban: "¿Tú eres antifascista, verdad?". Uno de ellos lo retenía mientras el otro se ensañaba con su rostro a codazos y puñetazos, dejándolo prácticamente noqueado.

Entre los golpes, el hombre que lo sujetaba sacó su teléfono móvil y le hizo una fotografía, a modo de trofeo personal. Tras la paliza, ambos huyeron en un Renault Clio blanco cuya matrícula ni la víctima ni los testigos pudieron identificar. Romero intentó llamar a emergencias para solicitar asistencia, pero le comunicaron que debía acudir por sus propios medios. "Aún mareado, sangrando y recuperándome de la pesadilla que acababa de vivir, tuve que ir andando porque no mandaban a nadie para que me ayudara", relató al diario.

En el centro de salud de Cruz de Humilladero le diagnosticaron hematomas e inflamación en rostro y garganta, además de un derrame ocular que horas después le obligó a volver a urgencias. Al día siguiente presentó denuncia en comisaría. La Policía Nacional española maneja ya posibles sospechosos que encajan con la descripción y con delitos similares, aunque por el momento no han trascendido más datos.

Romero decidió hacer pública la agresión sufrida, publicando en Instagram una fotografía de su rostro amoratado con el mensaje: "Difundid mi rostro para que no se olvide lo que hace el odio". La imagen ha sido ampliamente difundida. La agresión se suma a una oleada de ataques fascistas en diferentes puntos del Estado, que encuentran amparo en la pasividad institucional y en el blanqueamiento de los discursos de odio por parte de medios y políticos profesionales.