La Consellería de Economía e Industria de la Xunta de Galicia comunicó el pasado viernes, 20 de febrero, su decisión de iniciar el procedimiento de archivo del proyecto de macrocelulosa que la multinacional portuguesa Altri y la eléctrica Greenalia querían establecer en el municipio de Palas de Rei (Lugo). La conselleira María Jesús Lorenzana justificó la decisión porque "ha sido excluido del plan de la planificación energética del Gobierno central para el periodo 2025-2030", que impedía garantizar la conexión eléctrica necesaria para la factoría. La empresa tiene ahora un plazo de tres meses para presentar alegaciones, aunque fuentes consultadas por Europa Press dan por descartada cualquier alternativa viable. El proyecto, declarado "estratégico" por la Xunta en 2023, había recibido informe "favorable" de impacto ambiental hace menos de un año, en una resolución que le otorgaba seis años para intentar llevar a cabo el macroproyecto.

Las plataformas vecinales y los movimientos ecologistas han recibido la noticia con satisfacción, pero de momento prefieren mantener cierta cautela. "El esfuerzo que hicieron miles y miles de familias tiene su fruto con toda esa presión política y social", declaró a Galiciapress Xaquín Rubido, presidente de la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA). Desde Ulloa Viva, uno de los colectivos que ha liderado la oposición junto a PDRA y la Plataforma Veciñal Mina de Touro - O Pino NON, reconocieron su "alegría" pero advirtieron que "hasta que no se convierta en algo firme no vamos a parar". En declaraciones recogidas por el mismo medio, exigieron al presidente Alfonso Rueda y a las conselleiras implicadas que "pidan perdón a la población por haber dicho cosas como que este proyecto era eco-bio-sustentable".

Contra la fractura en el territorio, Altri non

Las movilizaciones contra Altri han sido las más multitudinarias en Galiza desde las históricas protestas del Nunca Máis contra la gestión del desastre del Prestige en 2002. Según detalla Público, unas 20.000 personas desbordaron Palas de Rei en mayo de 2024 —un municipio de 3.200 habitantes—, decenas de miles llenaron la Praza do Obradoiro en Santiago en dos ocasiones, y más de 600 embarcaciones recorrieron la ría de Arousa en una travesía protesta que se convirtió en imagen icónica de la campaña. El lema Altri non se instaló en conciertos, partidos de fútbol y actos públicos, con una iniciativa social que desbordó las plataformas, con el respaldo de científicos, fuerzas políticas de la oposición y artistas, como el famoso vídeo promocional del actor Luis Zahera lanzado en YouTube por Greenpeace. Un informe del Consello da Cultura Galega de 180 páginas advirtió de que la planta provocaría "una grave fractura en el territorio", emplearía menos trabajadores de los anunciados y tendría consecuencias negativas sobre el medio ambiente, unas conclusiones que la Xunta gobernada por el Partido Popular ignoró en declaraciones públicas.

Al menos 10 proyectos paralizados desde los años 70

La lucha contra Altri se inscribe en una larga tradición lucha de medio siglo a la industria de la celulosa en Galiza. Público recuerda el dinamismo movilizatorio galego, que desde los años setenta ha logrado parar al menos diez proyectos similares en localidades como Dodro, Toén, O Barco, Ponteceso, Brión, Ponteareas o Quiroga, donde en abril de 1976 la dictadura desató una oleada represiva violenta contra los manifestantes. Ahora, con el procedimiento de archivo iniciado, las plataformas insisten en la cautela. "Más allá del archivo, lo que necesitamos es que el proyecto se entierre. Y ya le llevaremos flores", advirtió Juan Pedro Sánchez, presidente de Ulloa Viva, en declaraciones a Público.

Así lo sintetizaba la directora ejecutiva de Greenpeace España, Eva Saldaña: "La derrota de Altri es el triunfo de una sociedad que se reconoce como parte de la tierra y se niega a ser cómplice de su destrucción. Demuestra que la movilización ciudadana es el mayor escudo frente a la irresponsabilidad empresarial y la complicidad de las administraciones". El proyecto, que requería 46 millones de litros de agua al día —similar al consumo de toda la provincia de Lugo— y 1,2 millones de toneladas anuales de eucalipto, queda en suspenso a la espera de que la empresa decida si recurre o entierra definitivamente sus aspiraciones. Mientras tanto, el movimiento popular galego celebra mientras vigila con sabia desconfianza: "Con cautela, porque con los poderes económicos nunca se sabe", escribió en El Salto Manoel Santos, coordinador de Greenpeace en Galiza.