La ultraderecha alemana afronta un escándalo de nepotismo que cuestiona su retórica “antisistema”
La dirección de AfD se queja de una “campaña de acoso”, mientras su candidato de Sajonia-Anhalt justifica contratar a su padre por 92.000 euros: “La prioridad es contratar a personas de confianza”.
La dirección federal de Alternativa para Alemania (AfD) trata de contener el desgaste de las acusaciones de nepotismo que salpican a varios de sus cargos, justo cuando el partido neonazi aspira a alcanzar el gobierno regional por primera vez en su historia en los comicios del próximo 6 de septiembre en Sajonia-Anhalt. Según una investigación de los medios alemanes ZDF y Die Zeit recogida por el Financial Times, Ulrich Siegmund, cabeza de lista de AfD en ese land donde la formación roza el 40% de intención de voto, tiene a su padre contratado por Thomas Korell, diputado nacional del partido, con un salario de unos 92.000 euros anuales. Al menos otros tres dirigentes regionales habrían realizado contrataciones similares con parientes cercanos. Aunque la legislación alemana prohíbe a los diputados contratar a sus propios cónyuges o hijos con cargo a los presupuestos, sí permite "dar trabajo" a los familiares de otros parlamentarios.
Lejos de desmentir los hechos, Siegmund ha optado por justificarlos abiertamente en sus redes sociales. "La prioridad es contratar a personas en las que se puede confiar", ha argumentado el candidato, insinuando riesgos de infiltración por parte de servicios de inteligencia o periodistas. La portavoz de Korell ha declinado responder a las preguntas de Politico sobre el empleo de familiares con dinero público alegando "normas de privacidad". El co-líder nacional del partido, Tino Chrupalla, admitió en una entrevista televisiva que las revelaciones dejaban "un mal sabor de boca", aunque insistió en que "no se habían violado las normas de la cámara". Su compañera en la dirección federal, Alice Weidel, aseguró el martes que "las acusaciones de los medios son infundadas y completamente exageradas" y que la formación está "revisando todo lo que llega a su conocimiento".
La contradicción entre la retórica "antisistema" de AfD y sus prácticas internas ha provocado reacciones de los partidos rivales. Sven Schulze, líder de la CDU en Sajonia-Anhalt, acusó a la formación de operar con una "estructura de clan" y de "desviar fondos públicos de manera descarada" hacia sus familias, en declaraciones recogidas por la prensa alemana. El canciller Friedrich Merz, cuyo bloque conservador empata en intención de voto con AfD, ha atacado a la por "hipócrita" y ha reivindicado "la necesidad de confrontarla como el partido de los supuestos hombres limpios y patriotas", según dijo al diario Die Rheinpfalz. Mientras tanto, diputados de otros partidos en el parlamento regional preparan una reforma del reglamento para prohibir también la contratación de familiares de compañeros del partido.
A pesar del escándalo mediático, las encuestas no muestran ningún castigo electoral a AfD, que mantiene su fortaleza en los länder del este. Anna-Sophie Heinze, investigadora de la Universidad de Tréveris especializada en la ultraderecha, considera "poco probable" un desplome en los próximos meses porque el electorado de AfD está "afianzado y convencido" y el partido se halla en "una posición estratégica muy buena", según declaraciones a Politico. Sin embargo, la inquietud cunde en las bases: unos 150 afiliados en Sajonia-Anhalt han reclamado un congreso extraordinario para debatir "la ética de estas contrataciones", aunque la dirección regional ha optado por crear una comisión que elabore recomendaciones. El escándalo se suma a una larga lista que incluye la banalización abierta de la pedofilia de un candidato del partido tras la desclasificación de los archivos de Jeffrey Epstein, investigaciones por espionaje o el uso recurrente de consignas y referencias nazis. Algunos de estos episodios han evidencia la distancia entre el relato de "lucha contra la corrupción de la élite" que profesa AfD y sus propias prácticas clientelares concretas, así como la justificación abierta de los crímenes de las élites.