Los documentos del 23-F salen a la luz
El Gobierno español ha desclasificado los papeles sobre el intento del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981; los hallazgos más recientes, a continuación.
El Consejo de Ministros del Gobierno español acordó este martes desclasificar de los documentos relativos al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, y desde las 12:00 horas de este miércoles ya están accesibles en la página web de La Moncloa. El Ministerio de Defensa ha autorizado la publicación de los papeles, al entender que "ya no suponen un riesgo para la seguridad y defensa del Estado". A continuación, se actualizan por apartados las revelaciones destacadas que incluyen los documentos:
Seis agentes del CESID participaron en el golpe
Los archivos confirman que seis miembros de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) del CESID, predecesor del CNI, "participaron activamente" en la intentona golpista y trataron de ocultar su implicación. Así consta en uno de los informes desclasificados, difundido por Europa Press, donde se detalla que estos agentes "o bien conocían los hechos antes del 23 de febrero" o "planificaron un apoyo operativo que llevaron a efecto".
El documento cita por su cargo a cinco de ellos: el capitán García Almenta, el capitán Gómez Iglesias, el sargento Miguel Sales, el cabo Monge Segura y el cabo Moya Gómez. De todos ellos se afirma que "conocían los hechos concretos antes de que ocurrieran". Además, se menciona al comandante José Luis Cortina, que dirigía la unidad de élite del CESID y que fue absuelto en el juicio del 23F. Sobre Cortina, los informes señalan que "no está comprobado" que supiera del intento golpista, "pero hay indicios de que así fuera". La documentación añade que, después del golpe, los seis agentes "trataron de encubrir su participación activando una operación que justificara sus movimientos" durante aquella jornada, un intento de borrar su rastro que ahora queda al descubierto.
Los documentos señalan al rey emérito: el CNI dio por válido que se reunió con los golpistas para proteger a la Corona
Otro de los documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), fechado el 5 de febrero de 1982, apunta directamente al rey emérito Juan Carlos I. Según el informe, "en algunos núcleos cualificados de opinión" se aseguraba que el monarca mantuvo "algunas entrevistas confidenciales" y "sigilosas" con los principales perpetradores del 23F. En concreto, el documento señala que, según esos círculos, Juan Carlos I se habría entrevistado de manera confidencial con el teniente general Jaime Milans del Bosch, uno de los condenados por el intento de golpe de Estado.
El informe, titulado Sobre entrevistas de S.M el Rey con militares implicados en el 23-F, detalla que alguien "muy importante de la Casa Real" se habría reunido con el general Alfonso Armada, otro de los procesados, para "matizar con él comportamientos relativos a la vista oral del proceso". En el caso de Milans del Bosch, el documento precisa que este "exigió que la entrevista se concretase con la propia persona real", es decir, con el rey, "no admitiendo intermediarios ni eslabones inferiores". Según recoge Europa Press, el CESID sostiene que "en tales círculos de opinión se ASEGURA que, en efecto, el Rey se ha entrevistado confidencialmente con Milans del Bosch". El objetivo de esos contactos, subraya el documento, era claro: "Por encima de todo se pretende que la Corona no salga lesionada del proceso y que, en todo caso, los intentos en tal sentido no provengan de los principales procesados y de reconocida vocación monárquica".
El servicio secreto decidió "elevar a conocimiento superior" esta información, según consta en el escrito, porque "los opinantes no son 'caballerejos'" —expresión despectiva hacia personas de poca relevancia— "e incluso alguno de ellos están integrados en el sector militar". El CESID añade que quienes difundían esos rumores los aseguraban "como ciertos", y advierte: "Porque, de no ser ciertos, el rumor es grave, pero en todo caso si fueran de causalidad cierta, también serían graves las ligerezas filtradas". El informe remacha que no se trata de un rumor "popular", sino de información "perteneciente a parcelas de la opinión pública oíbles y cuantitativamente restringida".
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