El Gobierno de Donald Trump estudia una orden ejecutiva que obligaría a los bancos a recopilar información de sus clientes, como parte de su ofensiva contra las personas migrantes y por el control social en general, según se desprende de los reportes publicados este martes por The Wall Street Journal citando a personas familiarizadas con las conversaciones. La medida requeriría a las entidades financieras solicitar a clientes nuevos y existentes documentos como el pasaporte para acreditar su estatus migratorio, un nivel de control sin precedentes sobre el sistema bancario estadounidense.

Las discusiones, que tendrían lugar en el Departamento del Tesoro, han alarmado a la banca en los últimos días, según confiesan las mismas fuentes. Actualmente, las entidades están obligadas a recabar cierta información bajo las normas de "conozca a su cliente", en sus palabras, "para prevenir el blanqueo de capitales", pero esas reglas no incluyen datos como el estatus de ciudadanía específicamente, y los bancos no comparten rutinariamente esa información con el Gobierno. De hecho, ni siquiera existe ninguna prohibición para abrir cuentas a no ciudadanos.

Un portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, calificó la información de "especulación infundada", aunque fuentes internas confirman que la medida realmente está siendo considerada, y que por el momento no hay decisiones definitivas hasta que el presidente las anuncie. Entre las opciones barajadas figura que la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), dependiente del Tesoro, sea la encargada de recopilar los datos.

La administración Trump ya ha utilizado estas leyes financieras para perseguir un escándalo de fraude en Minnesota que afectaba a decenas de personas de origen somalí, lo que llevó el despliegue de agentes de inmigración y desató semanas de disturbios. En enero, FinCEN ordenó a bancos de dos condados de Minnesota informar sobre transacciones al extranjero superiores a 3.000 dólares, un umbral muy inferior al habitual de 10.000. Esta nueva medida supondría un salto cualitativo al convertir al sistema bancario en una extensión del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE), popularmente conocida como la Gestapo de Trump, criminalizando el acceso a servicios financieros básicos y obligando a los bancos a ejercer de policías. Una vez más, los trabajadores migrantes volverán a ser los más perjudicados.