Los Clinton comparecen ante el Congreso por el caso Epstein
Hillary niega cualquier vínculo con el pederasta, Bill admite su relación pero asegura que "no vio nada" y los archivos que señalan a Trump permanecen ocultos.
El expresidente estadounidense Bill Clinton se convirtió este viernes en el primer exmandatario de la historia del país en testificar contra su voluntad ante el Congreso, en una declaración de más de tres horas en la cámara. En un comunicado publicado en redes sociales, Clinton admitió "haber tenido relación" con el multimillonario pederasta Jeffrey Epstein, quien visitó la Casa Blanca en varias ocasiones entre 1993 y 1995 e incluso llegó a donar a su fundación, pero insistió en que "cortó todo vínculo antes de su primera condena en 2006" y que "nunca supo de sus delitos": "No vi nada e hice nada malo. Incluso con la perspectiva que da el tiempo, no vi nada que me hiciera dudar".
Durante el interrogatorio, fue preguntado por una fotografía en la que aparece en un yacuzzi con una mujer cuya identidad fue censurada; Clinton respondió que "no sabía quién era" y que "no mantuvo relaciones sexuales con ella", de acuerdo con una fuente presente en las declaraciones que fue citada por CNN. Los demócratas presentes en la sala aprovecharon para exigir que, siguiendo el precedente sentado con los Clinton, el presidente Trump sea también citado a declarar, mientras que el presidente del Comité, el republicano James Comer, aseguró que el expresidente le había dicho que "nunca había visto nada que le hiciera pensar que Trump estuviera involucrado con Epstein", una afirmación que los demócratas cuestionaron y pidieron que se aclare con la publicación íntegra de la transcripción.
La exsecretaria de Estado de EE.UU. Hillary Clinton declaró tan solo un día antes durante más de seis horas ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, en una comparecencia a puerta cerrada en la que negó rotundamente haber conocido al multimillonario pederasta o haber tenido conocimiento de sus crímenes, según informa The New York Times. La sesión, celebrada en un centro de artes escénicas de Chappaqua (Nueva York), se vio interrumpida durante media hora después de que la congresista republicana Lauren Boebert filtrara una fotografía del interior de la sala a un bloguero de ultraderecha, lo que provocó la airada protesta de la defensa de Clinton y de los demócratas presentes. En su declaración inicial, Hillary Clinton acusó a los republicanos de utilizar su comparecencia como "teatro político partidista" para "distraer la atención de las acciones del presidente Trump y encubrirlas", y subrayó que los investigadores habían citado a personas como el donante republicano Les Wexner sin que ningún miembro del partido asistiera a su interrogatorio la semana pasada en Ohio.
"Desaparecen" informes sobre Trump en los archivos
Mientras los republicanos centran su investigación en los Clinton, diversos indicios apuntan a que el Departamento de Justicia ha manejado de forma selectiva los archivos de Epstein. The New York Times ha revelado que faltan al menos tres informes del FBI sobre entrevistas realizadas en 2019 a una mujer que acusó a Trump de agredirla sexualmente cuando era menor de edad en la década de 1980, después de que Epstein la introdujera en el entorno del actual presidente. Según el índice de materiales publicado por el Departamento, los agentes entrevistaron a la mujer hasta en cuatro ocasiones, pero solo uno de los resúmenes, el que detalla sus acusaciones contra Epstein, fue desclasificado. Los otros tres, que podrían contener información sobre su relato contra Trump, permanecen ocultos, junto con las notas originales de las entrevistas.
El Departamento de Justicia alegó inicialmente que los únicos materiales retenidos eran "privilegiados o duplicados", y posteriormente añadió que "podrían estar relacionados con una investigación federal en curso", sin dar más explicaciones. La ley que ordenó la desclasificación, firmada por el propio Trump el año pasado, prohíbe explícitamente retener documentos "por motivos de vergüenza, daño reputacional o sensibilidad política" de figuras públicas, lo que ha llevado al congresista demócrata Robert García a anunciar una investigación separada sobre la desaparición de los archivos.
Mientras tanto, el presidente Trump sigue sin ser citado a pesar de su larga relación con Epstein, documentada en numerosas fotografías y en los propios archivos desclasificados, que incluyen una imagen de la mujer que lo acusa junto a ambos en una fotografía ampliamente distribuida internacionalmente. La portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, se limitó a declarar que Trump "ha sido totalmente exonerado de todo lo relacionado con Epstein", en contradicción con los hechos: ningún tribunal se ha pronunciado sobre las acusaciones, y los documentos que podrían arrojar luz sobre ellas habrían sido deliberadamente retenidos.
La investigación del Congreso, que comenzó el año pasado cuando un grupo de demócratas y republicanos forzó a indagar un asunto que Trump prefería ignorar, se ha convertido en un arma de doble filo: los republicanos la utilizan para desgastar a los Clinton mientras protegen al presidente, y los demócratas, que también cuentan con figuras vinculadas a Epstein, exigen "coherencia".