Al menos 200 "muertos" y 747 heridos en la agresión de EE.UU. e Israel contra Irán
Masacres en una escuela de niñas y un polideportivo, mientras Trump asegura sin pruebas que "Khamenei ha muerto" y un ministro israelí lanza un llamamiento a cometer otro genocidio.
Al menos 201 personas han sido asesinadas y otras 747 han resultado heridas en la agresión conjunta lanzada este sábado por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, según informó la Media Luna Roja iraní a las agencias Tasnim y Fars. Los bombardeos han alcanzado 24 de las 32 provincias del país, incluyendo Teherán, donde se registraron explosiones en varios puntos de la capital. Entre los objetivos civiles atacados, destaca la escuela primaria de niñas Shajareh Tayyebeh en la ciudad de Minab, en la provincia de Hormozgan, que se ha convertido en el epicentro de la tragedia: al menos 148 niñas de entre 7 y 12 años han sido asesinadas cuando se encontraban en clase, según confirmó el gobernador de la localidad a Middle East Eye. El Ministerio de Educación iraní elevó la cifra de estudiantes asesinadas a más de un centenar en las tres escuelas alcanzadas, a las que se suma el ataque contra un polideportivo en la ciudad de Lamerd, en la provincia de Fars, donde 20 jugadoras de voleibol fueron asesinadas por los sionistas y los estadounidenses mientras entrenaban.
Casi una hora después del inicio de los bombardeos, Irán lanzó una oleada de ataques de represalia bajo la operación "Promesa Veraz 4" que han alcanzado Israel y múltiples bases y activos estadounidenses en países de toda la región, especialmente en el Golfo. Las fuerzas iraníes contragolpearon objetivos estadounidenses en Qatar —incluyendo la base aérea de Al Udeid, que alberga tropas estadounidenses, y un sistema de radar de alerta temprana en el norte del país—, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin —donde se encuentra el cuartel general de la Quinta Flota de la US Navy—, Kuwait, Jordania y Arabia Saudí, según confirmaron fuentes oficiales de varios de estos países y el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución. En Dubai, el icónico hotel Burj Al Arab fue alcanzado por la metralla de un dron interceptado y el aeropuerto internacional sufrió daños materiales que obligaron a suspender todos los vuelos, con cuatro trabajadores heridos, mientras que en el puerto de Jebel Ali se declaró un incendio. En Qatar, ocho personas resultaron heridas por la caída de metralla, y las defensas aéreas interceptaron 66 misiles. En la Palestina ocupada por el Estado de Israel, una mujer murió y al menos 21 colonos resultaron heridos por el impacto de un misil en Tel Aviv, mientras los sistemas de defensa Cúpula de Hierro interceptaban decenas de proyectiles.
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró a NBC News que los informes sobre la muerte del líder supremo iraní, Ali Khamenei, "son correctos", y afirmó en su red Truth Social que "Khamenei, una de las personas más malvadas de la historia, está muerto". Trump añadió que los bombardeos continuarán "sin interrupción durante toda la semana o mientras sea necesario". Las autoridades iraníes verificaron de madrugada la muerte de su líder espiritual y político.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó la operación como "necesaria para eliminar una amenaza existencial" e hizo un llamamiento al pueblo iraní para que "tome su destino en sus propias manos". Su ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, llegó a invocar en redes sociales el término bíblico "Amalek", ampliamente considerado como un llamamiento genocida abierto, al tratarse de la referencia a un pueblo que, según el texto bíblico, "debía ser exterminado sin piedad", incluyendo mujeres y niños.
La escalada bélica ha provocado el cierre del espacio aéreo de varios países, la suspensión de operaciones en los principales aeropuertos de la región y una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El secretario general, Antonio Guterres, advierte que "la acción militar conlleva el riesgo de desencadenar una cadena de acontecimientos que nadie puede controlar en la región más volátil del mundo". El embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, recordó que el ataque contra la escuela de Minab es un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad, mientras que su homólogo israelí, Danny Danon, defendió la ofensiva como una "acción necesaria para detener una amenaza existencial".
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, "condenó" los ataques israelíes y estadounidenses e instó a la "desescalada". Omán, que había mediado en las presuntas "negociaciones nucleares", advirtió a Estados Unidos: "Esta no es su guerra", y denunció que antes de los ataques había concesiones inéditas por parte de Irán sobre la mesa. La reunión de emergencia de la ONU, solicitada por Rusia y China, se celebra mientras los diplomáticos constatan que las negociaciones que hasta anteayer se desarrollaban en Ginebra han saltado por los aires junto con las vidas de cientos de iraníes.
En una carta dirigida al Secretario General de la ONU y a la presidencia del Consejo de Seguridad, el canciller iraní calificó las incursiones aéreas realizadas por Washington y la entidad sionista como una violación flagrante del párrafo 4 del Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, subrayando que constituyen un claro ejemplo de agresión armada contra la República Islámica. Araqchi enfatiza que, en respuesta a estas acciones hostiles, Irán está ejerciendo su derecho inherente a la legítima defensa, tal como lo estipula el Artículo 51 de la Carta. El jefe de la diplomacia iraní advirtió que todas las bases, instalaciones y bienes de las fuerzas agresoras desplegadas en la región serán considerados "objetivos militares legítimos" en el marco de esta autodefensa. De la misma fora, aseguró que "las Fuerzas Armadas de Irán emplearán todas sus capacidades y medios defensivos para hacer frente a esta agresión y establecer una disuasión efectiva", reiterando que la respuesta persistirá de manera categórica mientras no cesen por completo los ataques en su contra.
La guerra entre occidente e Israel contra Irán ha comenzado, y sus primeras víctimas han sido niñas de primaria, deportistas, trabajadores en un aeropuerto y millones de residentes que buscan refugio mientras en despachos de Washington y Tel Aviv se decide comenzar una contienda cuyas dimensiones reales aún están por escribirse.