El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) ha registró este domingo una subida del 8,42% en la apertura de los mercados de futuros, como primera reacción al ataque conjunto lanzado por los Estados Unidos de América e Israel contra Irán el pasado sábado, según informa EFE. El crudo sumaba 5,64 dólares al dato de cierre del viernes, cuando aún no se habían producido los bombardeos que han acabado con la vida del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Khamenei, y gran parte de su cúpula militar. Irán, uno de los principales productores de la OPEP+, controla además el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo consumido diariamente en el mundo, lo que ha disparado las alarmas en los mercados energéticos internacionales.

La Guardia Revolucionaria iraní ha advertido de que el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz "ya no es seguro", y el Departamento de Transporte de EE.UU. ha recomendado a los buques comerciales que eviten navegar por esa zona, así como por el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo. Jorge León, vicepresidente sénior de Rystad Energy, ha explicado ante EFE que "la interrupción efectiva del tráfico a través del estrecho de Ormuz impide que 15 millones de barriles diarios de crudo lleguen a los mercados", y ha vaticinado que algunos países podrían liberar reservas si el bloqueo se prolonga. El gobierno de Qatar, uno de los mayores exportadores de gas natural licuado, ha instado a los armadores a suspender las actividades marítimas, y decenas de petroleros ya han desviado su rumbo en las últimas horas.

"Efectos dominó sobre la política monetaria y la inflación"

El impacto económico de la escalada bélica podría tener consecuencias internacionales de gran envergadura. Según analistas de Capital Economics citados por The Wall Street Journal, "un conjunto limitado de ataques podría llevar el petróleo hacia los 80 dólares por barril, mientras que un conflicto más largo que cause interrupciones en el suministro podría enviar los precios mucho más alto, con un efecto material sobre la inflación mundial". Edward Fishman, director del Centro de Estudios Geoeconómicos del Council on Foreign Relations, ha advertido de que "las implicaciones de esta guerra podrían ser amplias porque el petróleo es una materia prima para gran parte de la economía global", y ha señalado que podrían producirse "efectos dominó sobre la política monetaria y la inflación".

Mientras Trump pronostica una "guerra de cuatro semanas" y asume que habrá más soldados estadounidenses muertos, el petróleo Brent ha superado los 80 dólares por barril y el temor a una escalada inflacionaria amenaza con frenar las bajadas de tipos de interés previstas por los diferentes bancos centrales. Arabia Saudí ha activado un plan de emergencia para aumentar sus exportaciones al máximo nivel en casi tres años, y tanto el reino saudí como Emiratos Árabes cuentan con oleoductos que permiten evacuar parte de su crudo sin pasar por Ormuz, aunque la mayoría del petróleo que transita por el estrecho carece de rutas alternativas.

En medio del caos, las petroleras y los gobiernos calculan pérdidas y ganancias mientras en Irán entierran a 180 niñas y en Líbano a más de 30 personas, mientras se cuentan cientos de heridos y cientos de miles de personas huyen de los bombardeos. La guerra ya tiene precio fijado en el barril de Brent, y será la clase trabajadora quien lo pague, con su propia vida o con su poder adquisitivo.