La crisis interna de Vox se agrava por momentos con dos nuevos episodios que evidencian la fractura territorial y las tensiones con la dirección estatal bajo el mando de Santiago Abascal. En la Región de Murcia, José Ángel Antelo denunció este miércoles que "su firma digital fue utilizada sin su consentimiento para registrar su cese como portavoz del Grupo Parlamentario en la Asamblea Regional", según informa La Opinión de Murcia. El escrito presentado telemáticamente pretendía formalizar el relevo por Rubén Martínez Alpañez, acordado en una reunión interna con la cúpula central, pero Antelo asegura no haberlo autorizado: "¿Quién en su sano juicio registra su propio cese? Todo queda registrado y se puede ver quién lo ha hecho. Yo no he sido". La Mesa de la Cámara ha rechazado por unanimidad el cambio al detectar que el documento, con firmas manuscritas digitalizadas, "carecía de certificados electrónicos válidos," calificándolo de "copia digitalizada sin validez legal".

Paralelamente, el portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza, Julio Calvo, ha cerrado su carrera política profesional entregando su acta y solicitando la baja como afiliado, según ha publicado El Periódico de Aragón y recoge elDiario.es. En su despedida, Calvo justifica su decisión por las discrepancias con la dirección de Abascal y critica abiertamente las expulsiones de dirigentes como Javier Ortega Smith y el propio Antelo. Calvo ha dado el portazo con una crítica directa a Abascal y su camarilla: "No me afilié a Vox para que sea un Podemos de derechas". La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, definió la jornada como "más triste de lo habitual" por la salida de un edil que acumulaba casi once años de trayectoria municipal.

"Si esta es la democracia interna que hay en el partido, ¿qué pasará cuando llegue al Gobierno?"

Antelo, que sigue siendo oficialmente portavoz después del revés de la Mesa, anunció que "pondrá el asunto en manos de los servicios jurídicos" para "determinar responsabilidades por el uso indebido de su firma". El diputado volvió a dirigir sus críticas hacia Abascal, que según denuncia, "decidió cesarle sin ofrecerle explicación alguna tras siete años en el partido", y advirtió de que "la falta de democracia interna puede generar inquietud entre los votantes": "Si esta es la democracia interna que hay en el partido, ¿qué pasará cuando llegue al Gobierno?". En la reunión que acordó su relevo, la diputada Virginia Martínez fue la única que se abstuvo, mientras el resto de parlamentarios habrían obedecido, según el entorno de Antelo, "directamente órdenes desde la dirección nacional, mandados por el propio Abascal".

En Zaragoza, la renuncia de Calvo se produce después de que algunos compañeros intentaran persuadirle para que reconsiderara su decisión, pero el edil reiteró que llevaba meses tomada. Su sucesora, Marisa Gaspar, asumirá el acta en los próximos días, aunque fuera del grupo municipal de Vox. Calvo aprovechó su despedida para animar a la oposición a "mantener una actitud inconformista y recordar al equipo de gobierno su obligación de ser exigente". "Zaragoza puede ser mejor si su Ayuntamiento lo es", sostuvo, en un último mensaje que deja un clima de división y las acusaciones de falsificación que sacuden a su antiguo partido en otros puntos del Estado. La concatenación de crisis territoriales internas y la denuncia de prácticas irregulares en Murcia dibujan el panorama incierto para un aparato que se fractura mientras crece electoralmente.