La guerra desencadenada por la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán ha abierto un nuevo frente en el Cáucaso después de que drones iraníes atacaran este jueves el aeropuerto de Najicheván, un exclave azerbaiyano que limita con Irán y Turquía, según reportes de Al Jazeera. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Azerbaiyán confirma el ataque y detalla que "un dron ha alcanzado el edificio de la terminal del aeropuerto en la República Autónoma de Najicheván, mientras que otro ha caído cerca de una escuela en la aldea de Shakarabad". Las autoridades azerbaiyanas denunciaron que dos civiles resultaron heridos y se produjeron daños materiales, por lo que han exigido a Teherán "una explicación clara" y han convocado al embajador iraní, Mojtaba Demirchilou, al tiempo que advierten de que "reservan el derecho a tomar medidas de respuesta adecuadas".

El ataque se produce en medio de las tensiones por el corredor de Zangezur, una ruta terrestre pactada entre Armenia y Azerbaiyán con mediación de Estados Unidos que conectaría Azerbaiyán con su exclave de Najicheván a través de territorio armenio. El acuerdo, bautizado como "Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional" (TRIPP), otorga a Estados Unidos derechos de desarrollo sobre el corredor, lo que Irán ha denunciado repetidamente por temor a que corte su acceso a Armenia y al resto del Cáucaso, acercando fuerzas hostiles a sus fronteras. Según el corresponsal de Al Jazeera, Resul Serdar, "Irán ha acusado en múltiples ocasiones al gobierno azerbaiyano de convertir Azerbaiyán en una base de espionaje israelí", y ya había advertido con anterioridad de que "si Azerbaiyán no cesaba, sería castigado".

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El ataque en Najicheván supone un nuevo episodio de una gran guerra regional que ahora se extiende hacia el Cáucaso, al norte de Irán. De cara al oeste, en las últimas horas, se han registrado ataques con drones contra una base militar estadounidense cerca del aeropuerto de Bagdad, y al sur, en Qatar, se reportan explosiones en Doha que las defensas qataríes han atribuido a misiles iraníes, nuevos drones derribados en Arabia Saudí y un presunto misil iraní interceptado por la OTAN sobre el Mediterráneo, que ya ha provocado la protesta formal de Turquía, aunque Irán niega la autoría. El frente libanés también se ha recrudecido con bombardeos israelíes e incursiones terrestres, mientras Irán continúa lanzando oleadas de misiles contra Israel y bases estadounidenses en la región.

El gobierno iraní, por su parte, negó este jueves haber disparado el misil que Turquía asegura haber derribado, en un intento de contener la escalada con Ankara, pero la evidencia de los ataques contra Azerbaiyán, un país hermano de Turquía, amenaza con tensar aún más la cuerda. El presidente Recep Tayyip Erdogan, que ya había advertido de que Turquía está "tomando todas las precauciones necesarias" con sus aliados de la OTAN, se enfrenta ahora a la posibilidad de que el conflicto se extienda a su frontera oriental. La guerra, que comenzó con bombas sobre Teherán, se ha convertido en una conflagración regional cuyos límites geográficos y políticos son cada vez más difíciles de trazar.