Durante el pasado lunes y martes se organizaron "patrullas vecinales" nocturnas con el pretexto de expulsar a los aparcacoches que habitan en el Distrito Macarena, Sevilla (Andalucía). Fuentes locales consultadas por este diario afirman que "al frente de las patrullas van personas encapuchadas y con pasamontañas que, exaltadas, buscan la confrontación directa con estas personas, acosándolas y expulsándolas del espacio público".

En videos compartidos por cuentas reaccionarias de Instagram como “sevillaenfurecida” se escuchan expresiones como “vete a tu país” o “maricón” hacia personas de origen magrebí. Además, varias personas testifican haber presenciado a los servicios de emergencia atendiendo a personas en situación de sinhogarismo con heridas, durante ese patrullaje, por agresiones físicas.

La policía acudió al lugar de los hechos, aunque fuentes locales aseguran que, lejos de dispersar la actuación de los encapuchados, "les permitieron campar a sus anchas tomando la justicia por su mano". Los observadores locales explican que los encapuchados "cuentan con el escudo social de un buen número de vecinos del distrito que blanquean su imagen de escuadristas, por no hablar del impulso mediático que los medios de comunicación como RTVE les dan a través de reportajes y entrevistas". Todo ello coincidiendo con un "aumento significativo" de la presencia de Vox en el barrio.

Estos hechos suponen, en palabras de quienes rastrean la actividad de estos grupos, "un paso más en una estrategia de señalamiento y criminalización que vendría fraguándose dedesde hace meses contra personas en situación de sinhogarismo y a las personas migrantes del barrio". En esta ocasión, el pretexto para lo que termina siendo una cacería, son los llamados aparcacoches. Al parecer, estos grupos habrían realizado pegadas de carteles racistas anteriormente, donde se compartieron fotos de personas en situación de vulnerabilidad por grupos de WhatsApp de una agrupación vecinal encabezada por fascistas, "donde se incita al odio y el señalamiento de estas personas".

Los hechos se enmarcan en un contexto de auge reaccionario y fascista que se vive a nivel general, que pone en el punto de mira a las capas más castigadas del proletariado, con ejemplos recientes como los pogromos en Torre Pacheco. Los intentos del Tribunal Supremo en considerar las agresiones racistas como delitos de odio caen en saco roto cuando los hechos consumados y la impunidad de los escuadristas se impone a unas leyes totalmente impotentes.