La ofensiva conjunta de los Estados Unidos de América y el Estado de Israel contra la República Islámica de Irán ha entrado en su sexto día con una peligrosa expansión regional. Este miércoles, Turquía denunció que un misil balístico lanzado desde territorio iraní fue interceptado por sistemas de defensa de la OTAN sobre el Mediterráneo oriental, después de sobrevolar Irak y Siria en dirección a su espacio aéreo. El Ministerio de Defensa turco confirmó que el presunto proyectil fue derribado "sin causar víctimas", aunque el presidente Recep Tayyip Erdogan advirtió que su país está "tomando todas las precauciones necesarias" en consulta con sus aliados de la Alianza Atlántica. Horas después, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes negó haber disparado contra Ankara y afirmó en un comunicado recogido por Mehr que "respeta la soberanía de los países vecinos y amigos, incluida Turquía". El incidente ha provocado la convocatoria del embajador iraní por parte del Ministerio de Exteriores turco.

Mientras tanto, los bombardeos sobre Irán continúan causando una devastación sin precedentes. La Media Luna Roja iraní ha documentado 1.332 ataques en 636 localizaciones, incluyendo al menos 105 ubicaciones civiles, entre ellos 14 centros médicos y siete edificios de la propia organización. Las imágenes difundidas por la televisión estatal muestran filas de edificios residenciales devastados en Teherán y escombros cubriendo vehículos, mientras una parte considerable de la población de la capital ha optado por evacuar la ciudad ante la intensidad de los bombardeos. El general iraní Kioumars Heydari ha advertido que "no nos importa cuánto dure esta guerra", recordando que el país sobrevivió ocho años de conflicto con Irak, mientras la Guardia Revolucionaria anunciaba una decimonovena oleada de ataques con misiles y drones contra el Estado de Israel y las bases estadounidenses en Oriente Medio.

Líbano se ha convertido en el nuevo epicentro de una catástrofe humanitaria. Más de 25.000 personas han huido hacia Siria en los últimos dos días a través de los pasos fronterizos de Jdeidet Yabous y Jousieh, según informan las autoridades sirias citadas por Al Jazeera. La mayoría son mujeres, niños y ancianos que escapan de los bombardeos israelíes que han arrasado los suburbios del sur de Beirut y las localidades del sur del país. La entidad sionista ha intensificado sus ataques con nuevas oleadas sobre la capital libanesa y ha "ordenado" evacuar de los residentes hacia el norte del río Litani, mientras las fuerzas terrestres de las fuerzas de ocupación israelíes avanzan varios kilómetros dentro del territorio libanés. Un ataque con drones contra un campo de refugiados palestinos cerca de Trípoli ha matado a un presunto oficial de Hamas y a su esposa, según la Agencia Nacional de Noticias libanesa.

Los países del mundo asisten divididos e impotentes a la escalada provocada por EE.UU. e Israel. El Senado de Estados Unidos rechazó por 53 votos contra 47 una resolución para limitar los poderes de Donald Trump en la guerra, mientras la Cámara de Representantes intenta avanzar su propia versión sin capacidad real de frenar la ofensiva bélica. El ministro de Exteriores de Omán, Badr al Busaidi, lanzó un desesperado llamamiento a detener el conflicto y ofreció la "colaboración" de su país para repatriar a los extranjeros varados.

La directora del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió de que un conflicto prolongado tendrá "obvias consecuencias potenciales" sobre los precios de la energía y la inflación global, mientras Corea del Sur activaba un mecanismo de emergencia de 69.000 millones de dólares para estabilizar sus mercados. En Beirut, los residentes disparan al aire para alertar a sus vecinos de los bombardeos inminentes; en Teherán, las ambulancias recorren calles cubiertas de escombros; en la frontera siria, miles de personas buscan un refugio que quizá no exista. La guerra que comenzó con bombas sobre un país se ha convertido ya en una conflagración regional con las mismas víctimas de siempre.