Nuevas imágenes difundidas por el medio Contre Attaque, filmadas el 12 de febrero a las 18:07 en el número 14 de la calle Victor Lagrange de Lyon, muestran a Quentin Deranque justo después de la emboscada que acabó con su vida dos días después. En la grabación, verificada por su ubicación exacta, se ve al joven neofascista con las manos ensangrentadas junto a otro neofascista, de pie y consciente, mientras intercambia palabras con los transeúntes. Alguien le aconseja acudir al hospital "Saint Jo'", un consejo que ignoró. Las imágenes contradicen la versión difundida por los medios dominantes que afirmaban que Deranque había sido "dejado por muerto". Por el contrario, el joven estaba en condiciones de caminar y decidió no recibir asistencia médica, siguiendo el consejo de sus compañeros, que le advertían que "tendría problemas con la policía".

Los nuevos elementos visuales permiten además identificar a Deranque en el momento exacto de la agresión. Con sus características zapatillas grises New Balance y una chaqueta azul con capucha, aparece en primera línea en las imágenes de la emboscada publicadas por Le Canard Enchaîné. En ellas se ve claramente a los asaltantes fascistas, vestidos de negro y encapuchados, lanzar una antorcha incandescente contra los antifascistas que protegían el acto de la eurodiputada Rima Hassan, para después atacar con un spray, un paraguas y una muleta. Deranque participa activamente en los golpes, visible en guardia al frente del grupo de ataque. Durante toda la pelea lleva un pasamontañas que, en las imágenes posteriores, mantiene subido pero sin ocultar su rostro.

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Estas revelaciones terminan de dinamitar por completo toda la narrativa victimista construida por la extrema derecha francesa y amplificada por gran parte de la clase política y los medios, que habían presentado a Deranque como un "inocente apaleado por antifas". La realidad, ahora incontestable, es que el joven formaba parte del grupo de asalto que tendió una emboscada a los antifascistas, participó activamente en la pelea que provocó su grupo y, tras la refriega, se negó a recibir atención médica a pesar de las advertencias de los transeúntes.

Mientras tanto, la maquinaria judicial francesa sigue actuando en una sola dirección. Siete antifascistas permanecen imputados y en prisión provisional, el último de ellos encarcelado este jueves por el Tribunal de Apelación tras haber sido puesto en libertad inicialmente. Todos ellos están acusados de "homicidio voluntario". Por el contrario, ningún militante de extrema derecha ha sido procesado ni encarcelado por estos hechos, a pesar de las pruebas que los sitúan como agresores contra un acto de un partido político, que tuvo que ser escoltado por antifascistas que ahora se encuentran entre rejas. La decisión de sus propios compañeros de anteponer el encubrimiento a la vida de Deranque abre ahora nuevos interrogantes sobre la responsabilidad de quienes prefirieron ocultar los hechos antes que salvar a quien yacía herido por su propia causa.