EE.UU. acusa a Rusia de ayudar a Irán a atacar sus bases y China refuerza el “escudo” satelital de Teherán
Washington sostiene que Moscú comparte información de objetivos militares estadounidenses en Oriente Medio, mientras empresas y satélites chinos exponen despliegues de EE.UU. e Israel.
Altos cargos de la administración estadounidense han acusado a la Federación Rusa de proporcionar a la República Islámica de Irán información de inteligencia para atacar fuerzas y posiciones de Estados Unidos en Oriente Medio, incluyendo la localización de buques de guerra y aeronaves, según publicó The Washington Post citando a tres responsables conocedores de estos datos. Los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato, afirman que Moscú habría transmitido desde el inicio de la ofensiva datos de posicionamiento de activos militares estadounidenses que habrían servido de apoyo a los miles de drones suicidas y cientos de misiles lanzados por Irán contra bases, embajadas y otras infraestructuras, como la instalación en Kuwait donde murieron seis soldados estadounidenses el domingo.
Mientras la Casa Blanca presume de estar “aplastando absolutamente al régimen iraní” y evita pronunciarse sobre la presunta implicación rusa, analistas citados por el propio diario señalan que la precisión de los ataques de Teherán contra radares de alerta temprana, centros de mando y estructuras temporales encajaría con un "flujo de inteligencia externa", porque creen que la capacidad de la inteligencia iraní para localizar por sí misma fuerzas estadounidenses "habría quedado degradada" tras los bombardeos conjuntos de EE.UU. e Israel. El Pentágono y la CIA han declinado comentar públicamente esta supuesta cooperación, pero fuentes consultadas por la prensa estadounidense vinculan este “intercambio de favores” con el apoyo previo de Irán a Rusia en Ucrania mediante el suministro de drones de ataque y tecnología para su fabricación.
Satélites chinos
En paralelo a la ayuda rusa, diversos medios especializados y diplomáticos occidentales apuntan a un papel creciente de la infraestructura espacial china en el seguimiento de las operaciones de EE.UU. e Israel, donde se estarían suministrando de imágenes satelitales a Irán y a sus aliados en la región. La empresa china MizarVision, dedicada a la inteligencia geoespacial, ha difundido durante las últimas semanas imágenes de alta resolución sobre el despliegue de fuerza estadounidense en el Golfo Pérsico, Jordania y otras bases, mostrando el posicionamiento de cazas, cisternas, sistemas Patriot y baterías THAAD que Washington había tratado de mantener discretos, y varios de esos emplazamientos han sido posteriormente atacados por misiles y drones iraníes, según recogió la publicación FlightGlobal. Expertos citados por The Cradle y otros medios recuerdan que Irán cuenta con un programa satelital limitado y depende de socios de primer orden para obtener cobertura continua de alta resolución, y señalan a la constelación china Jilin‑1 —operada por Chang Guang Satellite Technology— como columna vertebral de ese presunto “escudo” de observación que también habría servido previamente a Rusia y al Movimiento Ansarrollah de Yemen.
Este supuesto entramado de apoyo, de confirmarse, marcaría un nuevo estadio en la guerra: mientras Rusia buscaría devolver el golpe a Estados Unidos por su ayuda militar a Ucrania vía inteligencia compartida con Teherán, empresas de China combinan vigilancia orbital y filtración selectiva de imágenes para exhibir que puede seguir en tiempo real los movimientos de EE.UU. e Israel en Asia Occidental, al tiempo que refuerza a un socio importante sin implicarse directamente en las represalias. Para Washington, que reconoce problemas para reponer con rapidez misiles interceptores y munición guiada de alta precisión, la colaboración indirecta de dos potencias nucleares en favor de Irán convierte la ofensiva en un conflicto cada vez más estructurado por bloques, donde la superioridad militar y económica occidental ya no se traduce automáticamente en dominio de la información ni en capacidad de golpear sin ser observado.




Foto: Mizar Vision