La Comisión Europea se ha visto obligada a criticar directamente al presidente ucraniano Volodimir Zelensky por declaraciones amenazantes contra el presidente de Hungría Viktor Orbán, en un enfrentamiento que amenaza con desbordar las tensiones entre Budapest y Kiev, según publica Politico . Zelensky aludió el jueves a “dar la dirección de una cierta persona” —entendida como Orbán— a las tropas ucranianas para que “hablen en su propio idioma”, lo que provocó la condena de la Comisión: “Ese tipo de lenguaje no es aceptable; no debe haber amenazas contra Estados miembros de la UE”, afirmó el portavoz adjunto Olof Gill . La disputa diplomática se agrava porque Hungría sigue vetando un préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania hasta que Kiev reabra el oleoducto Druzhba, que Budapest acusa de haber saboteado deliberadamente pese a que Ucrania lo atribuye a "un dron ruso".

Orbán ha prometido “romper el bloqueo ucraniano del petróleo por la fuerza” en redes sociales, mientras Ucrania denuncia que Hungría ha secuestrado a siete empleados de Oschadbank y confiscado millones en efectivo y oro, en represalia por el corte del suministro de crudo ruso que atraviesa territorio ucraniano desde la era soviética. Zelensky ha ofrecido reparar y reactivar el Druzhba en un mes si la UE lo solicita oficialmente y garantiza que Orbán levantará el veto al préstamo, en un momento en que Kiev anticipa agotar sus fondos a finales de marzo. La Comisión Europea urge a ambas partes a “bajar el tono de la retórica incendiaria” y mantiene “discusiones activas” para evitar fracturas en la unidad entre aliados en la guerra de Ucrania, su correspondiente apoyo financiero y el suministro energético del bloque .

El enfrentamiento pone a prueba la cohesión de la UE, que carga sobre sus espaldas cubrir las necesidades financieras de Kiev durante dos años, pero depende de la aritmética parlamentaria donde el veto húngaro paraliza decisiones clave. Mientras la guerra con Rusia agota las reservas ucranianas, el cruce de acusaciones entre Budapest y Kiev muestra cómo las disputas energéticas —el Druzhba transportaba petróleo ruso a Hungría, Eslovaquia y la República Checa— se convierten en arma política que frena la ayuda europea y expone las contradicciones del "apoyo incondicional a Ucrania". La Comisión evita respaldar explícitamente a Orbán pero insiste en que "la retórica de amenaza no ayuda a los objetivos comunes de la UE".