En 2025, la República Popular China se consolidó como el principal destino del crudo iraní, al comprar más de cuatro quintas partes de las exportaciones marítimas de Teherán. Según datos de la firma de análisis comercial Kpler, China adquirió aproximadamente 1,38 millones de barriles por día (bpd) de petróleo iraní el año pasado, lo que representa alrededor del 13,4% de sus importaciones totales de crudo por vía marítima, cifradas en 10,27 millones de bpd. Esta cifra, reportada ampliamente por Reuters en enero de 2026, posiciona a la República Islámica como uno de los principales proveedores sancionados para Pekín, solo por detrás de Arabia Saudí en algunos periodos, y triplica las compras de otros países sancionados como Venezuela.

El repunte en las exportaciones iraníes, que promediaron entre 1,5 y 1,8 millones de bpd en 2025 según diversas estimaciones de Kpler y Vortexa, contrasta con los mínimos históricos registrados en años previos bajo el peso de las sanciones estadounidenses. Fuentes como Tradingeconomics estiman que el 90,8% de las exportaciones totales de Irán, valoradas en 35.760 millones de dólares, se dirigieron a China, con un precio estimado de 32.500 millones de dólares para Pekín. Otros compradores menores, como Siria (3,3%) y Venezuela (1,2%), apenas representan una fracción, lo que subraya la dependencia casi exclusiva de Teherán en el mercado chino, atendiendo únicamente a las energías fósiles. Este flujo ha generado ingresos estimados en decenas de miles de millones para Irán, financiando desde programas militares hasta la economía doméstica, a pesar de los intentos de Washington por asfixiarlo.

Eludir las sanciones

Mediante un sofisticado sistema de evasión que involucra flotas en la sombra, refinerías independientes chinas y mecanismos de pago alternativos, Teherán ha logrado evadir las sanciones estadounidenses. La llamada "flota en la sombra" de Irán, compuesta por cientos de buques cisterna envejecidos y de difícil rastreo, ha crecido drásticamente desde 2020, pasando de unos 70 a casi 550 navíos en 2025, según estimaciones de S&P Global

Estos barcos, a menudo con banderas de conveniencia y técnicas de ocultación como el "spoofing" de señales AIS (Sistema de Identificación Automática), realizan transbordos en alta mar para disfrazar el origen del crudo, reetiquetándolo como "procedente de Malasia" o "Indonesia" antes de llegar a puertos chinos. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), ha sancionado repetidamente a docenas de estos buques y redes asociadas en 2025 y 2026, reconociendo la persistencia del comercio "ilícito". 

Eludir el petrodólar

En el lado chino, las refinerías independientes conocidas como "teapots", concentradas en la provincia de Shandong, han sido los principales receptores de este petróleo. Pekín ha aprovechado los descuentos de hasta 8-10 dólares por barril respecto a los precios de mercado que Teherán le ha ofrecido, haciendo que estas instalaciones hayan absorbido gran parte del crudo iraní, beneficiándose de su bajo coste para impulsar la producción industrial. Según informes de Reuters, estos "teapots" representan el grueso de los compradores, ya que su exposición limitada al sistema financiero estadounidense las hace menos vulnerables a sanciones. 

Además, los pagos en yuan o a través de canales opacos, como sistemas de trueque o instituciones cuasi-estatales chinas, han reducido la dependencia del dólar estadounidense, complicando la interceptación por parte de Washington. Fuentes como el Middle East Institute destacan que estos trucos incluyen canjes directos de petróleo por infraestructuras, como aeropuertos y redes de transporte, financiados por entidades como Sinosure, la aseguradora estatal de exportaciones china.

El cierre de Ormuz

El Estrecho de Ormuz representa uno de los puntos más críticos en la geopolítica energética internacional, y su situación actual podría generar movimientos entre Irán y China. Este estrecho, un angosto paso marítimo entre Irán y Omán por el que transita alrededor del 20% del petróleo mundial y una porción significativa del gas natural licuado (GNL), ha quedado prácticamente cerrado desde finales de febrero de 2026 tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán. Los precios del Brent han superado los 90 dólares por barril, alcanzando niveles no vistos desde agosto de 2024. Aproximadamente el 40-45% de las importaciones de petróleo y un 30% del GNL chino pasan por esta ruta, según estimaciones de CNBC y Reuters

Pekín ha expresado su profunda preocupación por la agresión contra Irán y ha instado públicamente a todas las partes a "salvaguardar la navegación segura", como indicó la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, en una rueda de prensa del pasado 3 de marzo. Además, según fuentes diplomáticas citadas por Reuters y Xinhua, China está negociando directamente con Irán para garantizar el paso seguro de buques de crudo iraní y de GNL qatarí.