CJS llama a "pasar de la desmovilización a la organización" en su reclama nocturna del 8M
Cientos de mujeres participan en una marcha que llama a las trabajadoras a la lucha de clases frente al fascismo y la "farsa progresista".
La Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) ha tomado las calles de Madrid en la noche de este viernes 7 de marzo con una reclama nocturna convocada que partió de la plaza de Antón Martín como antesala de las manifestaciones del 8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Bajo el lema "Si el enemigo avanza, avancemos nosotras", cientos de mujeres han participado en una movilización que busca dejar claro que "las mujeres trabajadoras estaremos en primera línea combatiendo el auge del machismo y el fascismo". Al término de la marcha, una portavoz ha leído un mitin en el que se han denunciado los casos más recientes de violencia institucional contra las mujeres.
"Hace poco supimos que la cifra de mujeres asesinadas en lo que va de año ha llegado a 14", ha comenzado la proclama, antes de señalar directamente al Gobierno de coalición progresista. "También supimos que el director de la Policía nacional nombrado por el gobierno progresista era un violador, y que habían tratado de ocultar la denuncia", ha afirmado en referencia al exdirector adjunto operativo José Ángel González, cesado tras una querella por agresión sexual presentada por una subordinada. El mitin ha recordado también las amenazas del comisario Emilio de la Calle, quien dijo a una subordinada: "Te dejo como un trozo de carne, o sea, te reviento". Los casos, según ha subrayado la portavoz, evidencian la complicidad institucional con la violencia machista.
La opresión de la mujer trabajadora
El discurso ha continuado denunciando las condiciones materiales que padecen las mujeres trabajadoras: "A las mujeres trabajadoras siguen correspondiéndonos salarios más bajos. Sigue correspondiéndonos más trabajo doméstico. Sigue correspondiéndonos más precariedad, más vulnerabilidad ante los abusos, más impunidad para quienes nos agreden y maltratan". La organización ha criticado que "el Estado sigue poniéndonos trabas al ejercicio de derechos básicos como el aborto" y que las mujeres "seguimos siendo tratadas como objetos sexuales en la publicidad y en tantas y tantas industrias". La proclama ha situado estas reivindicaciones en el marco de una crítica al sistema: "bajo el capitalismo no hay ninguna conquista que no puedan quitarnos, y la opresión es la norma y la ley".
Frente al auge reaccionario y fascista, lucha de clases
Ante la ofensiva fascista, que "quiere reforzar un modelo familiar violento y opresor" y callar a las mujeres "ante su futuro de guerras, autoritarismo y explotación", CJS ha respondido con un mensaje propio: "lucha de clases". "Hay que pasar de la desmovilización a la organización, de la impotencia a la fuerza, de la desazón a la esperanza", ha proclamado la portavoz. "Cuando Trump llegó al poder, el fascista Steve Bannon lanzó un grito de guerra: lucha, lucha, lucha. A él y a todos los capitalistas les respondemos con un mensaje propio: lucha de clases". El mitin ha concluido con las consignas "¡Que viva la lucha de la mujer trabajadora! ¡Que viva la revolución socialista!".
Campaña para el 8M
La movilización se inscribe una campaña más amplia de CJS que ha puesto el foco en la violencia machista ejercida por miembros de los cuerpos policiales. La organización ha denunciado que el 15% de los asesinatos machistas de los veranos de 2023 y 2024 fueron cometidos por policías en activo o retirados, pese a que los agentes apenas representan el 0,3% de la población. En su campaña, CJS ha recordado casos como el de la policía local de Granada, el de Iruñea, el de Lleida y el del exjefe de la Policía Nacional, que se va a jubilar con un sobresueldo vitalicio después de haber sido denunciado por violación. Con esta movilización, la organización juvenil ha querido visibilizar "el problema específico de la violencia machista policial ocultado por las instituciones" y llamar a las trabajadoras a organizarse "de manera independiente" frente a un Estado que, denuncian, "no nos protege".


