Cuba ha proporcionado más médicos a países de bajos ingresos que todos los países del G7 juntos
Numerosos estudios académicos occidentales reconocen una conquista indiscutible de la cooperación sanitaria cubana, cuyos despliegues de personal médico han llegado a superar a la OMS.
A pesar de las presiones internacionales y la reducción en el número de misiones debido a la crisis económica y las sanciones, el programa de internacionalismo médico cubano sigue siendo uno de los esfuerzos humanitarios más destacados del mundo y uno de los grandes triunfos de la Revolución cubana. Una afirmación recurrente en informes y análisis académicos independientes sostiene que Cuba proporciona más personal médico a países de bajos ingresos que todos los países del G7 combinados (Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido).
Esta comparación, popularizada desde mediados de la década de 2010, se basa en datos de la época en que Cuba desplegaba su pico máximo de profesionales en el exterior. Un artículo de The New Humanitarian (anteriormente IRIN News) publicado el 1 de diciembre de 2016, titulado Cuban Medical Internationalism: Fidel Castro's humanitarian legacy destacaba este dato. En ese momento, se reportaban alrededor de 55.000 profesionales de la salud cubanos desplegados en 67 países para marzo de 2016, con aproximadamente la mitad en Venezuela. El artículo enfatizaba que, para un país de tan solo 11 millones de habitantes, esto representa un "récord notable", destacando las misiones a África, América Latina y el Caribe ante desastres y necesidades estructurales.
De forma similar, el libro académico Healthcare without Borders: Understanding Cuban Medical Internationalism de John M. Kirk (University Press of Florida, 2015) afirma de forma aún más explícita y contundente:
"Cuba tiene más personal médico sirviendo fuera —más de 50.000 en 66 países— que todo el G-7 combinado y más que la Organización Mundial de la Salud".
Este texto es uno de los más citados en estudios sobre el tema y resalta que Cuba supera no solo al G7, sino también a la propia OMS en despliegue de personal médico permanente en naciones de la periferia, lo que evidencia una victoria indiscutible de Cuba sobre las principales potencias y el sistema sanitario internacional imperante; más aún en términos relativos, si se tiene en cuenta que los medios que dispone Cuba son muchísimo más reducidos.
Otro respaldo proviene de un blog de la London School of Economics (LSE) en 2017, que señala el mismo dato. Estas fuentes, nada sospechosas de ser simpatizantes del gobierno cubano o propagandistas socialistas, coinciden en que el programa, iniciado en 1963 con el envío de 56 médicos a Argelia por orden del comandante Fidel Castro, ha involucrado hasta el momento a más de 600.000 profesionales cubanos en más de 160 países desde entonces, especialmente en la atención primaria, emergencias (como ébola, terremotos o COVID-19) y formación de médicos locales a través de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).
En la actual situación crítica que padece la isla por el bloqueo energético agravado por parte de EE.UU., los números han disminuido significativamente. Según reportes recientes de Al Jazeera en febrero 2026, más de 24.000 médicos cubanos trabajan en 56 países, principalmente en América Latina (Venezuela, Nicaragua), diferentes regiones de África y el Caribe. La Wikipedia, basada en datos del diario cubano Granma y la ONU, indica una caída de unos 50.000 en 2015 a 28.000 en 2020, y estimaciones de 2023-2025 rondan los 22.000-30.000 en total, incluyendo otros profesionales de salud. Fuentes enemigas como el Departamento de Estado de EE.UU. mencionaban alrededor de 22.000 en más de 50 países a fines de 2023.
A pesar de las dificultades, esta actividad reporta a Cuba importantes estratégicos para su bloqueada economía, permitiéndole captar divisas internacionales para importat productos, lo que le ha servido la criminalización de EE.UU. bajo acusaciones de "esclavitud laboral". Sin embargo, los médicos cubanos entrenan a decenas de miles de médicos extranjeros, llenan vacíos en sistemas de salud precarios en zonas rurales y pobres e incluso ofrecen servicios médicos gratuitos para los más necesitados, sin que prácticamente nadie se enriquezca con su trabajo.
Países como Guatemala han anunciado ceses de la colaboración médica cubana bajo presión de EE.UU., mientras regiones como Calabria (Italia) resisten para mantener brigadas.El internacionalismo médico cubano, pese a controversias sobre condiciones laborales y motivaciones geopolíticas, sigue representando un modelo único de cooperación Sur-Sur, con un legado que —en su momento de mayor expansión— superaba con creces los aportes del G7 en personal médico directo a países de bajos ingresos.