El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, mantuvo este sábado una conversación telefónica con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, para expresarle "la solidaridad de España por los injustificables ataques sufridos", según publicó el propio Sánchez en su cuenta de X, en medio de la agresión imperialista contra Irán por parte de la llamada alianza de la "clase Epstein", conformada por Estados Unidos e Israel. El jefe del Ejecutivo español añadió que ambos líderes coincidieron en la necesidad de "avanzar hacia la desescalada del conflicto y retomar el diálogo y la diplomacia". La llamada se produce en medio de máxima tensión regional, con Irán respondiendo con andanadas de misiles y drones contra objetivos estadounidenses en varios países del Golfo, incluyendo Arabia Saudí.

Mientras Sánchez ofrecía su "solidaridad" al líder saudí, las cifras de ejecuciones en el reino wahabí siguen marcando récords históricos. Según los datos recopilados por Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la agencia AFP, entre 2021 y 2025 Arabia Saudí ha ejecutado al menos a 1.134 personas, casi todas mediante decapitación con espada, el método estándar utilizado por las autoridades saudíes. Las cifras anuales muestran una escalada imparable: 65 ejecuciones en 2021, 196 en 2022, 172 en 2023, 345 en 2024 —récord hasta entonces— y 356 en 2025, nuevo máximo histórico absoluto confirmado por las organizaciones de derechos humanos a principios de enero.

El brutal aumento de las ejecuciones en 2024 y 2025, que suman más de 700 en solo dos años, está directamente relacionado con la llamada "guerra contra las drogas" impulsada por el régimen saudí. Según los informes de HRW y Amnistía Internacional, entre el 35% y el 69% de las ejecuciones en estos dos últimos años corresponden a delitos de drogas no letales, incluyendo posesión y tráfico de cannabis o hachís. Solo en 2025, al menos 240 personas fueron ejecutadas por delitos relacionados con estupefacientes, 98 de ellas exclusivamente por hachís. Un número significativo de los ajusticiados eran extranjeros, con al menos 188 ejecuciones de ciudadanos de otras nacionalidades en los últimos años, según diversos conteos.

La conversación entre Sánchez y el príncipe heredero saudí se enmarca en la oleada de represalias iraníes contra objetivos en países del Golfo que albergan bases estadounidenses, en respuesta a la ofensiva militar lanzada por EE.UU. e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, que ya ha causado miles de víctimas civiles, entre ellas cientos de niños.

Mientras el gobierno español tiende la mano a uno de los regímenes más sanguinarios del planeta, cuyas ejecuciones masivas violan sistemáticamente las normas internacionales según Naciones Unidas, los cuerpos de los ejecutados saudíes —muchos de ellos por delitos que en otros países se castigarían con penas de prisión— siguen cayendo bajo el filo de la espada en plazas públicas. La solidaridad selectiva de Sánchez se conmueve por los ataques contra instalaciones estadounidenses en un país que decapita a sus ciudadanos por consumir hachís.