El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, informó este sábado a través de su cuenta en X sobre los resultados positivos del NeuralCIM, un fármaco creado por el Centro de Inmunología Molecular (CIM) para el tratamiento del Alzheimer. Según el canciller, pacientes del doctor Bill Blanchet en Colorado, Estados Unidos, "nos muestran los beneficios de ese importante tratamiento cubano", lo que evidencia los efectos positivos del medicamento desarrollado por la ciencia de una isla que se encuentra sometida a un bloqueo energético y sendos apagones.

El Dr. Blanchet ha acompañado a sus 52 pacientes a La Habana para recibir NeuralCIM en el Instituto Médico La Pradera, y describe que, tras meses de tratamiento, ha supuesto "un cambio de vida" para varios de ellos. Así, el NeuralCIM se ha convertido en uno de los productos más prometedores de la biotecnología cubana para enfrentar enfermedades neurodegenerativas, con resultados que trascienden las fronteras a pesar de las restricciones impuestas a la isla por parte del imperialismo.

El NeuralCIM es fruto del trabajo del Centro de Inmunología Molecular, una institución de referencia en la biotecnología cubana que ha desarrollado varios fármacos innovadores reconocidos internacionalmente. El medicamento se suma a otros logros de la ciencia cubana que, a pesar de las limitaciones generadas por el bloqueo estadounidense, han conseguido avances significativos en el tratamiento de enfermedades complejas. El desarrollo científico en Cuba ha sido posible gracias al esfuerzo de miles de trabajadores y la inversión del Estado en investigación y formación de los mismos. Todo ello, en medio de la asfixia económica de Estados Unidos, que dura más de seis décadas.

El canciller cubano denunció que el bloqueo impuesto por Washington impide que millones de personas puedan acceder a este tratamiento. "El bloqueo contra Cuba impide que 7 millones de estadounidenses reciban los beneficios del NeuralCIM y puedan hacer frente al Alzheimer y la demencia con un tratamiento cubano con una efectividad demostrada", escribía Rodríguez. La declaración pone de manifiesto una gran contradicción: mientras algunos pacientes en territorio estadounidense podrían beneficiarse del prometedor fármaco cubano, la mayoría de la población afectada por esa enfermedad en el país permanece excluida por las sanciones económicas que mantiene su propio gobierno.

El anuncio del canciller llega en medio un recrudecimiento del bloqueo, con la administración Trump endureciendo las sanciones y amenazando con acciones unilaterales contra la isla. Mientras Washington mantiene su política hostil, los científicos cubanos siguen trabajando por mejorar la vida humana y los avances de su medicina llegan a los rincones más abandonados del mundo, demostrando que, incluso bajo las condiciones materiales más severas, es posible que la salud prevalezca sobre los intereses económicos privados. La paradoja de que pacientes estadounidenses en Colorado puedan beneficiarse del NeuralCIM mientras EE.UU. ahoga a Cuba sin combustible y siete millones de estadounidenses no tienen acceso al mismo tratamiento por decisión de la Casa Blanca resume la esencia de una política que castiga a la clase trabajadora tanto en Cuba como en EE.UU.