El Consejo de Ministros del Gobierno español autorizó este martes una transferencia de crédito al Ministerio de Defensa por importe de 1.339.500.000 euros para "atender necesidades ineludibles", según consta en la referencia del Consejo publicada por La Moncloa. El anuncio coincide con la campaña de imagen del presidente Pedro Sánchez, que lleva días abanderando el "no a la guerra" frente a las amenazas de Donald Trump tras la negativa española a participar oficialmente en la ofensiva contra Irán. En una declaración institucional el pasado 4 de marzo, Sánchez resumió su posición en cuatro palabras: "No a la guerra", asegurando defender "la misma postura que España mantuvo en Ucrania y Gaza" y advirtiendo contra el "seguidismo siervo y servil" a Estados Unidos. "No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo simplemente por el miedo a las represalias de algunos", afirmó.

Sin embargo, mientras el presidente proclama su "rechazo" al conflicto, los datos públicos de la plataforma de seguimiento aéreo Flightradar24 revelan una intensa actividad militar estadounidense en las bases de Rota y Morón que contradice la narrativa oficial de "neutralidad activa". Entre el 27 de febrero y el 5 de marzo, ciudadanos particulares y aficionados a la aviación rastrearon al menos 40 movimientos aéreos vinculados a la ofensiva contra Irán, incluyendo 24 despegues de aviones de combate y de apoyo logístico como los C-17 Globemaster, C-130 Hércules y los aviones cisterna KC-135 Stratotanker, imprescindibles para el reabastecimiento en vuelo de los cazas que bombardean territorio iraní. El diario El Mundo ha confirmado posteriormente estos datos, que incluyen ocho aviones cisterna que despegaron el 28 de febrero hacia Alemania, el mismo día en que comenzaban los bombardeos sobre Teherán. Algunos vuelos fueron incluso captados en vídeo por vecinos gaditanos.

La maniobra estadounidense para sortear el aparente "veto" español, según explica una fuente del Ejército del Aire citada por El Mundo, consiste en utilizar las bases andaluzas como plataforma de lanzamiento hacia otros países europeos que sí han autorizado el uso de sus instalaciones para los ataques, principalmente Italia, Alemania y Portugal. "Así cumplen un doble objetivo: tratar de llegar antes a la zona, y no tener que dar explicaciones a España, pues en la práctica sólo comunican un plan de vuelo entre bases europeas", señala la fuente. De esta forma, Washington respeta la letra del convenio bilateral pero mantiene al Estado español como un nodo logístico efectivo para la guerra, con aviones que despegan de Rota y Morón hacia las bases italianas de Aviano y Sigonella o las alemanas de Ramstein y Spangdahlem, algunos de ellos apagando sus transpondedores para ocultar su rastro. El contenido de estos aviones es secreto.

Mientras Sánchez advierte "contra las represalias comerciales de Trump" y afirma que "el Gobierno protegerá a los ciudadanos españoles", los hechos hablan por sí solos: el Estado español, integrado en la estructura militar de la OTAN, en gran medida debido al papel histórico que cumplió el PSOE, Moncloa no tiene ni capacidad ni voluntad política de cortar la colaboración logística con la guerra. Críticos señalan que el Ejecutivo dispone de mecanismos legales para rescindir los contratos sobre las bases, pero ha preferido decir que "no hay colaboración" mientras los aviones militares siguen llegando y saliendo rumbo a Oriente Medio y se firman sin pasar por el parlamento paquetes militares de miles de millones de euros para el Ejército español y la industria militar; sectores que, precisamente por su opacidad, representan un foco constante de corrupción.

A los movimientos aéreos se suman los dos destructores estadounidenses con base en Rota, que fueron preposicionados cerca de Irán antes del ataque, los 3.000 soldados desplegados en la base gaditana que continúan sus operaciones o el propio envío de la fragata Cristobal Colón a Chipre para "funciones defensivas". La transferencia de 1.339 millones a Defensa, en este contexto, evidencia que el "no a la guerra" de Sánchez es pura retórica mientras el Estado español sigue engrasando la maquinaria bélica de la OTAN y permitiendo que su territorio sirva como puerta de entrada y salida de los bombardeos contra la población civil iraní, palestina y libanesa.