Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea —recientemente apodada Bomberleyen por los sectores críticos antibelicistas europeos— parece haberse convertido en un problema para la izquierda institucional que se aferra a las apariencias del "derecho internacional" y "el orden internacional basado en normas", ahora que alemana habla explícitamente de liquidar estas pretensiones formales y mantiene tensiones con otros organismos de la Unión Europea.

Sin embargo, la hemeroteca revela que gran parte de la izquierda institucional ha amparado a Von der Leyen hasta ahora, particularmente el Partido de los Socialistas Europeos (PSE), del que forma parte el PSOE. Además, este apoyo se ha conformado en alianza con los conservadores, los liberales y una facción de la extrema derecha. La presidenta de la Comisión Europea, investida por primera vez en 2019 gracias al voto decisivo del PSOE —mientras otros partidos "socialistas" votaron en contra—, fue reelegida en 2024 de nuevo con el apoyo del PSOE y salvada de dos mociones de censura en 2025 por los mismos votos, mientras el partido de Pedro Sánchez repite en cada polémica y cada campaña electoral el eslogan de "parar a la derecha". La paradoja se agudiza ahora que la izquierda de la Eurocámara dice "tantear" una nueva moción de censura contra Von der Leyen por su "deriva belicista", como si fuese algo nuevo.

Esta vez, el detonante de la disputa política ha sido el discurso de la jefa del Ejecutivo comunitario este lunes ante el cuerpo diplomático europeo, donde afirmó que el viejo orden internacional basado en reglas "ya no existe" y defendió una política exterior "más realista" y alineada con "los intereses estratégicos de la Unión". Las palabras han sido interpretadas por la izquierda como un respaldo a la guerra y los crímenes de EE.UU. e Israel, lo que ha provocado una inusual disonancia discursiva en las diferentes instancias institucionales europeas. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, se desmarcó públicamente de las palabras de su socia, reivindicando "el respeto al derecho internacional", mientras la vicepresidenta comunitaria Teresa Ribera, que entró en la Comisión Europea gracias a un pacto con la extrema derecha italiana, calificó de "muy peligroso" que su jefa en Bruselas cuestione el mencionado marco. En el Estado español, el propio Pedro Sánchez respondió que "los valores y principios de la Unión Europea no deberían cambiar".

Pese a las "críticas" internas, el PSOE sigue sin mover ficha contra Von der Leyen, a quien ha sostenido en momentos clave, incluso durante el apoyo cómplice de la UE a Israel durante el genocidio en Gaza. Ahora, grupos que componen PSE, los verdes y la izquierda europea han comenzado a "debatir" la posibilidad de impulsar una nueva moción "si la presidenta no rectifica", según fuentes parlamentarias citadas por Infolibre. La eurodiputada Estrella Galán, del grupo de La Izquierda, calificó de "inadmisible" la deriva de Von der Leyen y la considera "un paso más en una preocupante política exterior".

La aritmética parlamentaria hace casi imposible destitur a la alta funcionaria alemana —se necesitan dos tercios de los votos emitidos y la mayoría absoluta de la cámara—, pero el malestar ante los crecientes tintes trumpistas de la clase dirigente europea crece mientras el PSOE mantiene su doble discurso y su habitual baile de disfraces: en el Estado español se presenta como el "dique de contención frente a la derecha", pero en Europa apuntala a una figura de la derecha belicista procedente del Partido Popular Europeo y alejada abiertamente de toda pretensión de cumplir el cuento del "derecho internacional".

Mientras tanto, la presidenta de la Comisión sigue adelante con su agenda: rearme, austeridad, políticas antimigratorias y apoyo a los criminales de guerra israelíes y estadounidenses, mientras la izquierda institucional no cumple el papel de oposición efectiva.