El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó este miércoles una resolución que condena "los ataques atroces" de Irán contra bases estadounidenses en suelo de Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Jordania, sin hacer ninguna mención a los bombardeos que Estados Unidos e Israel lanzaron contra territorio iraní el pasado 28 de febrero y que desencadenaron el conflicto armado. El documento, presentado por Bahrein en nombre de los "países atacados", contó con el apoyo de 13 de los 15 miembros del órgano, ningún voto en contra y las abstenciones de China y Rusia. Previamente, 135 países, entre ellos Estados Unidos, el Estado de Israel, Reino Unido, Francia y España, habían respaldado la iniciativa que "exige" a la República Islámica que "ponga fin de inmediato y sin condiciones a toda provocación o amenaza contra los Estados vecinos".

En la misma sesión, el Consejo rechazó una resolución alternativa propuesta por Rusia que instaba a "todas las partes a que cesen inmediatamente sus actividades militares y se abstengan de una mayor escalada en Oriente Medio y más allá", sin señalar a ningún país como agresor. El texto ruso obtuvo cuatro votos a favor, el veto de Estados Unidos y Letonia, y nueve abstenciones. El embajador ruso, Vasili Nebenzia, calificó la resolución aprobada de "sesgada y parcial" y denunció que "confunde la causa y el efecto": "Si alguien que no está bien versado en asuntos internacionales lee esto, quedará con la impresión de que Teherán, por su propia voluntad y por malicia, llevó a cabo ataques no provocados. Es como si el horrible ataque contra la escuela de niñas de Minab no hubiera pasado".

El embajador de China, Fu Cong, defendió la abstención de su país al considerar que el texto no es equilibrado y recordó que el conflicto lo iniciaron EE.UU. e Israel "sin autorización del Consejo de Seguridad y en medio de negociaciones". El representante chino aseguró que "este conflicto no tiene legitimidad ni base legal" y advirtió que la prolongación de la guerra "amenaza con empujar a todo Oriente Medio a un peligroso abismo". Por su parte, el embajador iraní, Amir Saeid Iravani, denunció que la resolución constituye una "injusticia flagrante" contra su país, "la principal víctima de un claro acto de agresión", y alertó de que "establece impunidad" y "envalentona a los agresores a cometer más crímenes".

Los bombardeos de represalia de Irán en los países del Golfo fueron una respuesta al ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que, según cifras presentadas por Irán ante la ONU, ha dejado 1.332 iraníes civiles asesinados en 636 lugares del país, incluídas las 168 niñas y 14 adultos en una escuela de Minab alcanzada por un misil Tomahawk estadounidense, como ha reconocido una investigación preliminar del Pentágono y expertos señalan como un crimen de guerra cometido conscientemente.

El Consejo de Seguridad, sin embargo, omitió cualquier alusión a estas víctimas en su resolución y se limitó a condenar "el deliberado ataque a civiles e infraestructuras civiles críticas" por parte de Irán, así como cualquier acción que "tenga por objeto cerrar, obstaculizar o dificultar la navegación internacional a través del estrecho de Ormuz". El embajador de Estados Unidos, Mike Waltz, que ejerce la presidencia rotatoria del Consejo, aplaudió la aprobación de la resolución y defendió que "Trump y su equipo agotaron todos los esfuerzos de negociaciones diplomáticas con Irán".