26 trabajadores sin papeles, 50 falsos autónomos y 18 conductores sin carnet en una nave de Murcia
La Policía detiene a 19 trabajadores migrantes en una nave de paquetería de El Palmar; los explotadores siguen operando mientras los asalariados se enfrentan a la expulsión.
Una inspección conjunta de la Policía Nacional española, la Policía Local de Murcia y la Inspección de Trabajo en una nave de paquetería de la pedanía de El Palmar se ha saldado con 19 trabajadores detenidos y 120 identificados, mientras los empresarios que se lucran con su explotación continúan en libertad y sin responsabilidades penales, según se desprende de la información aportada por LA7TV.ES. Los inspectores localizaron a 26 personas que trabajaban sin permiso de residencia y trabajo —todas ellas migrantes en situación irregular—, de las cuales 19 fueron arrestadas. La investigación apunta a que estos trabajadores cubrían la elevada demanda de reparto de paquetes en la zona industrial en condiciones de esclavitud laboral, mientras los dueños del negocio acumulan beneficios sin asumir riesgo alguno.
Además de la situación administrativa irregular de los trabajadores, los inspectores detectaron que varios repartidores estaban contratados como falsos autónomos, una práctica fraudulenta habitual que permite a los empresarios esconderse, ahorrarse cotizaciones sociales y eludir cualquier responsabilidad. Por esta razón, se han tramitado 50 propuestas de sanción contra las empresas explotadoras, que seguirán funcionando mientras pagan multas que para ellas son un mero coste de producción. La inspección también revisó las furgonetas de reparto y levantó 18 sanciones por infracciones de transporte, retirando varios vehículos al comprobar que 12 conductores no tenían ni el permiso de conducir homologado, otra irregularidad más que carga sobre los trabajadores la responsabilidad de lo que la empresa debería garantizar.
La operación evidencia el modus operandi de los explotadores del sector de la paquetería, que externalizan el reparto a través de subcontratas y falsos autónomos para abaratar costes y eluden cualquier responsabilidad sobre quienes realizan el trabajo. Mientras los dueños de la nave y las empresas contratantes se frotan las manos con la alta demanda de reparto, los trabajadores —migrantes en situación irregular, sin derechos civiles y políticos, sin cobertura sanitaria y con vehículos que ni siquiera pueden conducir legalmente— son sometidos a jornadas interminables por salarios de miseria. La precariedad no es un accidente en el capitalismo: es el modelo de negocio.
Los 19 detenidos, víctimas de una trama de explotación laboral, se enfrentan ahora a un procedimiento de expulsión del país, mientras que los empresarios responsables de esta maquinaria esclavista continúan operando con normalidad desde las sombras, contratando a nuevos trabajadores en las mismas condiciones. Ni la Inspección de Trabajo ni la Policía han informado de actuaciones contra los administradores de la nave o los dueños de las empresas que se benefician de esta mano de obra esclavizada. La operación deja al descubierto que, en el negocio de la paquetería, el precio barato del envío lo pagan los trabajadores con sus derechos, su salud y su libertad, mientras los explotadores acumulan beneficios sin mancharse las manos.