El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha dictado la sentencia 816/2025, que marca un antes y un después en la interpretación del acoso y la violencia laboral en el Estado español al reconocer por primera vez que un solo acto puede constituir acoso, aplicando la definición del Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La resolución, anunciada por la Unión Sindical Obrera (USO), acaba con el criterio tradicional que exigía una "reiteración de conductas hostiles durante un periodo prolongado" para considerar la existencia de acoso. La secretaria de Acción Sindical y Empleo de USO, Sara García, valora que "es para celebrar que la justicia reconozca por fin que la dignidad y el respeto en el ámbito laboral no se menoscaban en meses, sino que un mero acto ya es constitutivo de acoso o violencia. Ya no es necesario esperar a que la salud de la persona se deteriore y se vea comprometida laboral y personalmente por acumulación de denuncias. Esta sentencia determina que un ataque puntual a la integridad moral es legalmente acoso".

A pesar del avance, USO recuerda que el TSJM introduce un "filtro subjetivo y peligroso" al exigir que, para que un acto único sea considerado acoso, debe alcanzar una "gravedad extrema". Desde la central sindical denuncian que esta interpretación puede dejar impunes conductas de hostigamiento sutiles que, sin ser violencia física, destruyen profesional y psicológicamente a la persona. Sara García se pregunta: "¿quién decide qué es 'suficientemente grave' cuando la dignidad está en juego?". La sentencia matiza que el perjuicio económico o los cambios de tareas son considerados "conflictos ordinarios" y no acoso, a menos que vayan acompañados de "agresiones, insultos o humillación", lo que abre la puerta a que las empresas se escuden en la "gestión organizativa" para castigar salarial o funcionalmente a trabajadores por razones de género, ideología, categoría, procedencia o actividad sindical.

Un pequeño paso, varias tareas pendientes

Para USO, la sentencia supone un pequeño avance legal pero "sigue poniendo a la víctima en el centro de la diana", obligándola a exponer su salud y su integridad para enfrentarse a su agresor y poder trabajar con dignidad. El sindicato insiste en que la violencia y el acoso laboral no siempre se manifiestan en episodios extremos, sino también en prácticas sutiles que deterioran la salud mental y la carrera profesional. En el marco de su campaña STOP Violencia en el Trabajo, USO reclama al Gobierno español que desarrolle normativamente el Convenio 190 de la OIT, que establece el derecho de toda persona a espacios de trabajo libres de violencia y acoso, y que se implementen legalmente mecanismos de atención, protección, acceso a la justicia y reparación para las víctimas. Sin ese desarrollo normativo, advierten, las sentencias seguirán dependiendo de interpretaciones judiciales desiguales, dejando a miles de trabajadores en situación de vulnerabilidad.