La Policía Nacional española ha detenido en Málaga a dos jóvenes de fascistas, de 20 años, acusados de agredir brutalmente a otro joven por su ideología contraria en las inmediaciones de una sala de fiestas del polígono La Estrella, según ha informado la Comisaría Provincial. Los hechos ocurrieron cuando los agresores abordaron a Pablo Romero, de 24 años, en un descampado próximo a una discoteca y, sin mediar palabra, lo derribaron a puñetazos, intentaron estrangularlo y le preguntaron por su ideología política. Durante el ataque, uno de ellos fotografió el rostro ya magullado del joven y compartió la imagen en redes sociales "jactándose del ataque" a modo de trofeo, según detalla la investigación policial citada por La Opinión de Málaga.

Las pesquisas permitieron identificar a los sospechosos, que aparecen en sus perfiles de redes sociales con banderas y símbolos de ideología nazi. Ambos están relacionados con grupos ultras fascistas vinculados a altercados en encuentros de fútbol, un entorno donde suelen campar a sus anchas este tipo de organizaciones. Los detenidos, cuyas identidades no han trascendido, han pasado a disposición judicial como presuntos autores de un delito de odio y otro de lesiones. Romero decidió dar un paso al frente, denunció la agresión públicamente y pidió difundir su imagen: "Difundid mi rostro para que no se olvide lo que hace el odio".

La víctima, que sigue adelante con su vida cotidiana, según fuentes cercanas, ha recibido el apoyo de diversas organizaciones antifascistas, que han denunciado la impunidad con la que actúan estos grupos en determinados entornos. "No es un caso aislado, es la punta del iceberg de una violencia organizada que las autoridades deberían perseguir con más contundencia", han señalado desde colectivos antirracistas de Málaga.

El ataque se suma a una escalada de violencia fascista en los últimos meses, con agresiones cada vez más explícitas y una creciente normalización de los símbolos nazis entre determinados sectores. La difusión de la imagen de la víctima como botín de guerra en redes sociales evidencia el carácter orgánico, propagandístico y deshumanizado de estos escuadristas, que utilizan la violencia no solo para amedrentar a opositores políticos, sino también para reclutar y reforzar su imagen de impunidad. La investigación sigue abierta por si los detenidos hubieran participado en otros incidentes similares.