El 94,9% de los casi 43.000 profesores que han participado en una consulta impulsada por los sindicatos Ustec, CGT e Intersindical ha rechazado el acuerdo educativo firmado recientemente entre el Departament d'Educació, UGT y CCOO, según ha informado la cadena RAC1.cat. La encuesta telemática, en la que votaron 42.965 docentes —cerca del 50% de la plantilla estructural—, preguntaba si estaban en contra del pacto anunciado y si secundarían las huelgas convocadas para la próxima semana. Más de 41.000 personas respondieron afirmativamente a ambas cuestiones, mientras que solo 2.185 avalaron el acuerdo.

Los sindicatos convocantes consideran que el resultado constituye "un mensaje directo al Govern" y evidencia que el profesorado considera el pacto "una farsa". El acuerdo, que el conseller Albert Dalmau y el president Salvador Illa presentaron como un "acuerdo de país", incluía un aumento del 30% del complemento salarial y la reducción de ratios, pero no ha sido suficiente para los docentes, que lo ven como una maniobra que no resuelve las necesidades reales del sector. Los sindicatos defienden la fiabilidad de la consulta, al haberse realizado mediante el correo corporativo, garantizando un voto por trabajador.

En paralelo, CGT ha ampliado la convocatoria de huelga a más colectivos educativos y ha hecho un llamamiento a la unidad de todos los sectores ante el que considera "chantaje" del Departament d'Educació. En una rueda de prensa celebrada este jueves, representantes del personal d'atenció educativa (PAE), del lleure educatiu, de escuelas bressol (0-3) y del personal d'administració i serveis (PAS) denunciaron las presiones de la conselleria liderada por Esther Niubó y reclamaron mejoras estructurales. "Todos nuestros colectivos forman parte de la comunidad educativa y vemos en nuestro día a día que la falta de recursos tiene un impacto muy negativo en la educación de niños, adolescentes y jóvenes", afirmaron las portavoces, que subrayaron que las condiciones laborales precarias y los salarios insuficientes impiden "vivir, no solo sobrevivir".

Distintos sectores de la clase trabajadora organizada en el sector educativo de Catalunya detallaron sus reivindicaciones específicas. El personal de atención educativa rechazó la propuesta del Departament por centrarse en un complemento económico insuficiente que no aborda los problemas estructurales, y reclamó la conversión de plazas temporales en estructurales, reducción de jornada a 35 horas y "más recursos para una escuela inclusiva". El sector del ocio educativo denunció la externalización de servicios y exigió internalizar y municipalizar el sector, junto a subidas salariales y reducción de ratios. Las escuelas infantiles alertaron de una situación "límite" con ratios que superan las recomendaciones europeas, y reclamaron un nuevo marco normativo que actualice la regulación vigente desde hace dos décadas. El personal de administración y servicios denunció sobrecarga de trabajo, recortes acumulados y pérdida de poder adquisitivo, advirtiendo que "sin el PAS la administración no funciona: no se tramitan expedientes ni se atiende a la ciudadanía".

Ante esta situación que caracteriza al sector, el rechazo masivo da impulso a la convocatoria de huelgas previstas para la próxima semana. Los paros se desarrollarán de forma escalonada por territorios: lunes en Barcelona, martes en Tarragona y el Penedès, miércoles en Lleida y la Catalunya Central, jueves en Girona y el Vallès, y viernes en toda Catalunya. Los sindicatos exigen al Govern que rectifique y vuelva a la mesa de negociación para abordar las demandas reales del profesorado, que consideran ignoradas en un acuerdo firmado por la burocacia de los sindicatos mayoritarios pero rechazado por la base de los trabajadores del sector.

La contundencia del resultado evidencia la fractura entre los sindicatos firmantes del acuerdo y la mayoría del profesorado, que ha utilizado la consulta para expresar su malestar. Mientras UGT y CCOO avalaron el pacto con el Govern, los sindicatos convocantes sostienen que el acuerdo no responde a las necesidades de la educación pública y que la movilización continuará hasta que se negocie un nuevo marco que tenga en cuenta la opinión de los docentes. Las huelgas de la próxima semana serán el primer examen para medir el seguimiento real de unas protestas que cuentan con el respaldo mayoritario de las bases.