Policías implicados en al menos cuatro de las diez mayores incautaciones de cocaína del Estado español
106 miembros de la Policía Nacional y la Guardia Civil han sido arrestados o investigados en "casos aislados" de narcotráfico desde 2021.
El cruce entre las operaciones con mayores incautaciones de cocaína de los últimos años en el Estado español y las investigaciones internas de los cuerpos policiales ofrecen resultados reveladores: al menos cuatro de las diez capturas más voluminosas de esta sustancia cuentan con agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil detenidos o implicados en su relación con redes de narcotráfico, según consta en la serie de registros concretos publicados por la prensa española entre 2022 y 2026.
La mayor incautación de la historia en el Estado español, nada más y nada menos que 13 toneladas de cocaína ocultas en un contenedor de plátanos procedente de Ecuador interceptadas en octubre de 2024 en el puerto de Algeciras (Andalucía), destapó la trama narcopolicial que implicaba al inspector jefe de la UDEF en Madrid, Óscar Sánchez Gil, detenido en noviembre de 2024 con más de 20 millones de euros en efectivo emparedados en sus viviendas y despacho. La Audiencia Nacional lo está procesando este mismo marzo por tráfico de drogas, blanqueo de capitales, cohecho y revelación de secretos, y los investigadores le atribuyen haber facilitado la entrada de al menos 39 contenedores con 73 toneladas de cocaína valoradas en más de 2.500 millones de euros, según los sumarios publicados por varios medios. Esto lo convertiría en el mayor narcotraficante capturado en la historia del Estado español.
En otras grandes operaciones desarticuladas en 2022 contra el Clan de Tánger y el Clan del Sur, que sumaban incautaciones acumuladas de más de 83 toneladas de hachís y casi 10 toneladas de cocaína en varios envíos, también fueron detenidos al menos ocho agentes: cinco guardias civiles en Algeciras, un policía en Ceuta, un auxiliar de Aduanas y un expolicía local, según informó El Confidencial en junio de 2022. El gran volumen de la droga incautada, la cantidad de agentes implicados y su pertenencia a diferentes cuerpos da fe del carácter sofisticado y arraigado de las operaciones del narco en los aparatos de Estado. En el puerto de València se repiten casos similares donde el negocio del narcotráfico y quienes controlan las entradas trabajarían como socios, ofreciendo pagos millonarios tentadores para los "agentes de la Ley y el Orden".
Juan Carlos Carrión López, inspector jefe de la Policía Nacional y exresponsable del GRECO Galicia (Grupo de Respuesta Especial contra el Crimen Organizado), fue detenido el 23 de marzo de 2024 en Vigo tras aterrizar desde Bogotá, acusado por Asuntos Internos de pertenecer a una organización criminal que facilitaba el transporte de grandes cargamentos de cocaína desde Colombia y otros países latinoamericanos hacia Europa. El agente, veterano en la "lucha antidroga" y que había dirigido la incautación de 3,8 toneladas en Vigo en 2020 (un caso que él mismo investigó y en el que iba a testificar como testigo importante), fue señalado por, supuestamente, proteger o colaborar en envíos de droga, lo que ha comprometido la solidez de juicios relacionados y ha generado investigaciones sobre su uso irregular de confidentes o agentes encubiertos. Documentos posteriores (como el de la Fiscalía colombiana y española en 2024) han acreditado partes de su labor en operaciones controladas, pero la causa sigue abierta en la Audiencia Nacional, con declaraciones pendientes y repercusiones en tramas gallegas de narcotráfico.
106 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil arrestados o investigados por narcotráfico
Una respuesta parlamentaria del Gobierno, revelada por La Vanguardia el 25 de febrero de 2026, confirma que al menos 106 miembros de Policía Nacional y Guardia Civil han sido arrestados o investigados por delitos vinculados al narcotráfico desde 2021, con picos en 2023 y 2025. En la última década, según la misma fuente, se ha expulsado a 47 agentes por estos motivos; 20 de la Policía y 27 de la Guardia Civil, lo que da a entender que el resto no ha sido expulsado. Todos estos datos evidencian que la corrupción afecta de forma recurrente y sistemática a operaciones de transporte de droga a gran escala. En este oscuro mercado, las fronteras entre crimen organizado y el Estado se desdibujan, engendrando lo que se conoce como el fenómeno de las narcomafias policiales.
Los casos documentados muestran que no se trata de ninguna teoría de la conspiración, sino de un patrón de funcionamiento habitual donde la colaboración de agentes resulta condición indispensable para el tránsito de toneladas de cocaína hacia Europa. Mientras el inspector Óscar Sánchez Gil acumulaba millones emparedados, las investigaciones apuntan a que facilitaba contenedores completos. En Algeciras y Ceuta, los agentes detenidos en 2022 operaban como piezas clave en la cadena logística del narcotráfico. Estos y los demás casos indicados son tan solo algunos de los más notorios que se han revelado públicamente sin que se haya formado un escándalo público o gran preocupación social; las cifras oficiales de arrestados desde 2021 —106 en total— muestran una realidad mucho más amplia e incómoda que cuestiona el discurso oficial sobre "la seguridad". A pesar de las condenas y algunas expulsiones puntuales del cuerpo, los "casos aislados" siguen apareciendo y los que se detectan son muy inferiores a los que operan en la clandestinidad.
Un relato que no se sostiene en las cifras
El discurso institucional con el que periódicamente los ministerios del Interior y las direcciones generales de la Policía y la Guardia Civil presentan las grandes operaciones contra el narcotráfico suele apoyarse en un relato épico: "fuerzas del orden dedicadas en cuerpo y alma a proteger a la sociedad frente a las organizaciones criminales". Pero todos estos datos dibujan una realidad menos complaciente.
Los relatos oficialistas suelen presentar estos casos como "manzanas podridas", "individuos aislados" que "traicionan" la "misión" del cuerpo. Pero los hechos descritos apuntan a un mecanismo sistémico. Tanto los cuatro casos con policías en el ranking histórico de operaciones contra el narcotráfico como la respuesta parlamentaria que reveló 106 agentes arrestados o investigados por narcotráfico desde 2021 sugiere que no se trata de episodios excepcionales, sino de un fenómeno recurrente y del que solo se nos permite ver la punta del iceberg.