EE.UU. bombardea Irán pero deja pasar su petróleo: Teherán ingresa 140 millones diarios
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, admite que la administración Trump permite las exportaciones iraníes para evitar una crisis de suministro.
La República Islámica de Irán está ingresando más de 140 millones de dólares diarios por la venta de petróleo gracias a la combinación de la escalada bélica y la aquiesencia de Estados Unidos, que está permitiendo la salida de crudo iraní para no agravar la crisis energética internacional, según revela un análisis del Financial Times. Al menos 13 superpetroleros han cargado crudo en la terminal de la isla de Kharg desde el inicio de los bombardeos estadounidenses e israelíes el 28 de febrero, lo que supone unos 24 millones de barriles que han atravesado el estrecho de Ormuz en este periodo, según datos de Kpler. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, reconoció ante la CNBC que Washington está tolerando estas ventas pese a las sanciones vigentes: "Los barcos iraníes han estado saliendo y lo hemos permitido para abastecer al resto del mundo".
La paradoja alcanza su máxima expresión en la estrategia de la administración Trump: mientras sus fuerzas bombardean instalaciones militares iraníes en Kharg y masacran a la población civil iraní, dejan intacta la infraestructura petrolera y permiten que el crudo siga fluyendo hacia los mercados internacionales. Bessent justificó la decisión argumentando que "queremos que el mundo esté bien abastecido", en un contexto donde el precio del petróleo ha superado ya los 100 dólares por barril y amenaza con desencadenar un descontento social agudo en Estados Unidos a menos de ocho meses de las elecciones legislativas. Incluso se ha permitido que buques indios y posiblemente chinos atraviesen el estrecho, en una muestra de pragmatismo que contradice la retórica incendiaria.
El cálculo es sencillo: Irán carga entre 1,5 y 1,6 millones de barriles diarios, que a un descuento de unos 10 dólares sobre el Brent por las sanciones, le reportan unos 140 millones de dólares cada día. La mayor parte de este crudo, más del 90%, tiene como destino China, donde pequeñas refinerías independientes lo adquieren por su bajo precio. Siete de los 13 petroleros que han cargado en Kharg forman parte de la llamada "flota en la sombra", buques que operan sin seguro occidental y ocultando sus trayectos. Sin embargo, Claire Jungman, analista de Vortexa, señala ante el FT que recientemente están siendo los barcos de la compañía nacional iraní los que más acuden a la terminal, quizás porque los de la flota sombra temen ser atacados.
La estrategia de Washington ha sido criticada por los halcones que presionan para cortar definitivamente los ingresos de Teherán. Helima Croft, de RBC Capital, advierte que "si seguimos escalando, ganará fuerza la opción de restringir las exportaciones iraníes". Michael Doran, del Hudson Institute, sugiere que Trump "adoraría apoderarse de la isla de Kharg", aunque reconoce que los marines desplegados allí serían "blancos fáciles" para los misiles iraníes. Mientras tanto, la Administración Trump prefiere asegurar el flujo de crudo a China y evitar que el precio de la gasolina se dispare aún más, aunque eso signifique llenar las arcas del mismo país al que están bombardeando.