Israel mata al ministro de Inteligencia de Irán y bombardea el mayor yacimiento de gas del mundo
Teherán confirma la muerte de Esmaeil Khatib en un ataque y amenaza con una "guerra económica a gran escala" tras el bombardeo de las instalaciones compartidas con Qatar en South Pars.
El ejército israelí ha asesinado al ministro de Inteligencia de la República Islámica de Irán, Esmaeil Khatib, en un ataque aéreo en Teherán, según confirmó este miércoles el presidente Masoud Pezeshkian, apenas horas después de que Israel reivindicara la operación. La eliminación de Khatib, figura destacada en el aparato de seguridad iraní, se suma a la del jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, y al comandante de las fuerzas Basij, Gholamreza Soleimani, muertos en los dos últimos días. Paralelamente, la aviación israelí ha bombardeado las refinerías de gas de la Zona Económica Especial de Energía de Pars Sur, en Asalouye, el mayor yacimiento de gas natural del mundo, que Irán comparte con Qatar. El proyectil ha alcanzado las instalaciones provocando un incendio que los equipos de rescate intentan controlar, según informa la agencia iraní Tasnim.
Fuentes militares iraníes citadas por la agencia Fars calificaron el ataque a las instalaciones gasísticas como un crimen de guerra, y advierten: "No quedará impune". Las mismas fuentes anuncian un cambio de estrategia: "el péndulo de la guerra pasará de batallas limitadas a una guerra económica a gran escala" y amenan con atacar "infraestructura enemiga que antes se consideraba segura". La advertencia eleva la tensión en los países del Golfo, cuyas instalaciones energéticas quedan expuestos. Qatar, a través de su Ministerio de Exteriores, ha condenado el ataque israelí a instalaciones vinculadas al yacimiento de South Pars, calificándolo de "paso peligroso e irresponsable" que amenaza la "seguridad energética global".
La agresión militar conjunta entre Israel y EE.UU. ha causado decenas de víctimas civiles en las últimas horas. Un ataque contra áreas residenciales densamente pobladas de Dorud, en la provincia iraní de Lorestan, mató a siete personas e hirió a 56, según las autoridades locales. En Líbano, los bombardeos israelíes sobre Beirut y el sur del país han dejado al menos 18 muertos, entre ellos civiles, personal de defensa civil y el director de programas políticos de Al-Manar TV, Mohammad Shari, asesinado junto a su esposa en un ataque contra un edificio residencial en el centro de la capital. Israel ha ampliado sus órdenes de desplazamiento forzado hasta el río Zahrani, unos 40 kilómetros al norte de la frontera, cubriendo ya el 14% del territorio libanés, según el Consejo Noruego para los Refugiados.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aseguró ante Al Jazeera que la muerte de Khatib no desestabilizará el sistema político iraní, en absoluto: "El sistema es sólido, sobrevivió al asesinato del líder supremo y sobrevivirá a esto". Mientras tanto, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí han interceptado decenas de misiles y drones iraníes, mostrando la dimensión regional de la guerra misilística que libran Israel y EE.UU contra el país persa. Los ataques a infraestructuras energéticas ponen en jaque el suministro internacional, al tiempo que la estrategia israelí que combina asesinatos selectivos de líderes con masacres civiles, lejos de doblegar a Irán, parece encaminada a una guerra total.