Las imágenes de las cámaras del locutorio de Torremolinos (Málaga, Andalucía) y de las pistolas táser utilizadas por la Policía Nacional española desmontan la versión oficial de la muerte de Haitam Mejri, ocurrida el pasado 7 de diciembre. Los vídeos, visionados y publicados en exclusiva por elDiario.es, muestran que el hombre de 35 años recibió entre ocho y diez descargas eléctricas durante diez minutos, todas ellas cuando ya se encontraba inmovilizado en el suelo y tras haber expresado su voluntad de colaborar. "Voy a trabajar con vosotros", "voy a colaborar", llega a decir Haitam a los agentes antes de que estos inicien un forcejeo que acabaría con su vida. Las grabaciones también recogen cómo, mientras el hombre agoniza, uno de los policías pregunta: "¿Esto cómo se para de grabar?" y otro ironiza: "En Torremolinos Se Queja ya está publicado". Minutos después, cuando la respiración de Haitam se debilita, se escucha: "Bueno, ya ha muerto, ¿no?".

"Insuficiencia cardiorrespiratoria severa"

La intervención, en la que participaron seis agentes, comenzó cuando Haitam entró alterado en un locutorio para pedir un cargador. Tras forcejear con el dueño, que lo encerró y llamó al 112, la policía irrumpió en el local. Los vídeos muestran a Haitam con dos móviles y unas tijeras escolares de punta redonda, sin actitud amenazante. El primer agente le pide que se tumbe, pero Haitam, nervioso, insiste en que quiere colaborar. Cuando estrecha la mano del policía, este aprovecha para reducirlo. A partir de ahí, comienza una secuencia de golpes, descargas y sujeciones. Un informe pericial encargado por la familia, firmado por el forense Aitor Curiel, concluye que la muerte se produjo por "insuficiencia cardiorrespiratoria severa" causada por la presión sobre cuello y tórax, el gas irritante y las descargas eléctricas, y que, aunque Haitam padecía una patología cardíaca previa, no habría fallecido "en ese momento ni en esa forma" sin la intervención policial.

"Cumplieron escrupulosamente el protocolo"

A pesar de la contundencia de las imágenes, el Gobierno español respaldó en febrero la actuación policial y la versión oficial en una respuesta parlamentaria a diputados de Sumar, cuya formación es parte del Gobierno. El Ejecutivo aseguró que los agentes cumplieron "escrupulosamente" el protocolo y que la intervención se ajustó a los principios de "congruencia, oportunidad y proporcionalidad", en el marco de la detención de una persona que "presuntamente había cometido un delito grave". La respuesta, registrada el 16 de febrero, sostiene que el uso del táser fue "adecuado" atendiendo al "tipo de situación" y a las zonas del cuerpo donde se aplicaron las descargas. Mientras tanto, la investigación judicial permanece paralizada a la espera del informe definitivo de la autopsia, y la jueza ha rechazado practicar otras diligencias solicitadas por la familia, como tomar declaración a los agentes.

La muerte de Haitam se ha convertido en un símbolo de la violencia policial y el racismo institucional. Colectivos antirracistas de Málaga han convocado una manifestación para el próximo sábado 21 de marzo, Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, en la que rendirán homenaje a Haitam y a otras víctimas como Mamouth Bakoum, Abderrahim Akhouh o Salim Traoré. "Sabían que había un riesgo y aun así se emplearon unos medios que pueden causar la muerte", denunció el abogado de la familia, Samuel Tejada.