Activistas de la campaña Banca Armada han irrumpido este viernes en la Junta General de Accionistas del BBVA para denunciar que el banco mantiene inversiones y financiación por más de 12.060 millones de dólares en empresas vinculadas al genocidio en Gaza y a la ocupación ilegal de Palestina, según han detallado en una nota de prensa. En una intervención en representación de accionistas críticos, el miembro del Centre Delàs, Luis Arbide, recordó ante los directivos de la entidad que el BBVA ha financiado entre 2022 y 2024 con al menos 1.558 millones de dólares a fabricantes de armas como Boeing, General Dynamics, Rheinmetall o Leonardo, empresas que suministran material bélico al ejército israelí utilizado en la masacre de Gaza. "La relatora de Naciones Unidas, Francesca Albanese, ya ha alertado del papel que juegan tanto empresas como entidades financieras en la economía de ocupación y genocidio en Palestina, como dos caras de la misma moneda", subrayó Arbide.

El grueso de la denuncia se apoya en dos investigaciones recientes. Un informe de la coalición Don't buy into occupation documenta que BBVA concedió préstamos y operaciones de underwriting al precio de 8.671 millones de dólares entre 2023 y 2025 a empresas internacionales que operan desde asentamientos ilegales en territorio palestino, en clara violación del derecho internacional. A estas cifras se suman inversiones en bonos y acciones de esas mismas compañías por al menos 3.389 millones de dólares durante 2025, elevando el total comprometido con la ocupación y el genocidio a más de 12.060 millones. La activista de Setem Hego Haizea, Magda López Gorritxo, recuerda además que, según datos del Centre Delàs, BBVA ocupó en 2025 el tercer puesto en el ranking estatal de financiación armamentista, solo superado por la SEPI y el Banco Santander, y se situó en el puesto 41 a nivel internacional. Todo ello mientras el banco con sede en Bilbo (Bizkaia) anunciaba un beneficio récord de 10.511 millones de euros.

Entre las empresas financiadas por BBVA destacan nombres como Sidenor, cuyos directivos están siendo investigados por la Audiencia Nacional por venta fraudulenta de material de uso militar a Israel, incumpliendo el real decreto que establece el embargo de armas al Estado genocida. También figuran Indra, Aernnova, Airbus, Thales y Rolls-Royce, así como empresas implicadas en la producción y modernización de armamento nuclear. Según el informe Don't Bank on the Bomb, la entidad financiera ha destinado 2.906 millones de dólares a compañías que participan en el desarrollo de armas nucleares. "La proliferación de armas nucleares, llevada a cabo por empresas que ustedes financian, en lugar de garantizar la seguridad, incrementa la posibilidad de un enfrentamiento nuclear", advierte López Gorritxo.

La intervención de los activistas en la junta de BBVA es la primera de una serie de acciones que la campaña Banca Armada, que cumple veinte años en 2026, desarrollará en las próximas semanas en las juntas de accionistas de Santander y CaixaBank (27 de marzo) y Banc Sabadell (mayo). Los activistas alertan del contexto de creciente militarización y rearme europeo, que "está incentivando un aumento del riesgo de confrontación directa entre grandes potencias y desestabilizando regiones enteras". Mientras el banco acumula beneficios récord y sus inversiones engrasan la maquinaria bélica que perpetúa el genocidio en Gaza y la guerra en Oriente Medio, las organizaciones de la campaña exigen el desmantelamiento de estas conexiones financieras y que asuman responsabilidades por parte de una entidad que, según denuncian, prioriza la rentabilidad sobre la vida humana.