El precio del gas en Europa ha aumentado más de un 70% desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, según los datos publicados por Bloomberg. El megavatio-hora (MWh) cotiza a 54 euros, frente a los 32 euros del día anterior al conflicto. Aunque la subida ha sido más moderada que la provocada por la Operación Militar Especial de Rusia en Ucrania en 2022, la suspensión de la producción de gas por parte de Qatar, uno de los principales exportadores mundiales, está intensificando la competencia entre los exportadores y varios buques con GNL destinados a Europa han sido redirigidos a Asia. Por tanto, las reservas europeas se encuentran en su nivel más bajo para esta época del año desde 2022, lo que ha llevado a varios Estados miembros a pedir que de aflojen los objetivos de llenado de cara al próximo invierno.

Mientras la crisis energética sacude los mercados, la cumbre de líderes de la UE celebrada este jueves en Bruselas ha estado marcada por el pulso del primer ministro húngaro, Viktor Orban, que mantiene bloqueado el préstamo de 90.000 millones de euros acordado en diciembre para Ucrania. Budapest condiciona su visto bueno a que Kiev restablezca el suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, dañado por bombardeos rusos en enero. En una intervención por videoconferencia ante los líderes europeos, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, se comprometió a reabrir el grifo "lo antes posible" y a cumplir "plenamente el papel de Ucrania como socio energético fiable de la UE".

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha calificado el comportamiento de Hungría de "inaceptable" y "una violación de los principios de cooperación". El canciller alemán, Friedrich Merz, ha asegurado que Orban "está violando uno de los principios fundamentales" y que los líderes están "profundamente molestos". Orbán, por su parte, ha respondido acusando a las instituciones europeas de querer "un cambio de gobierno en Hungría" y ha defendido que necesita el petróleo ruso: "Europa no puede sobrevivir sin él". La división en el seno de la UE se ha evidenciado también en las declaraciones de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que según cinco diplomáticos consultados por Politico expresó en privado que comprende la posición de Orbán, aunque públicamente defiende el desembolso inmediato de la ayuda.

La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, ha asegurado que entregarán los fondos "de una manera u otra" y ha propuesto utilizar 400 millones de permisos de emisión del sistema de comercio de derechos de emisión (ETS) para crear un fondo de 30.000 millones destinado a financiar la "descarbonización". En medio de las tensiones, la UE debate cómo hacer frente al encarecimiento de la energía mientras la guerra en Oriente Medio y la crisis interna con Hungría evidencian la fragilidad de una UE que intenta mantener la unidad mientras los precios se disparan y los "intereses nacionales" chocan entre sí.