El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha solicitado al Congreso una partida adicional de 200.000 millones de dólares para financiar la guerra contra Irán, según ha podido confirmar Al Jazeera, en una petición que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha justificado asegurando la guerra ya no tiene un plazo definido para su fin. "Obviamente, hace falta dinero para matar malos", declaró Hegseth en una rueda de prensa, sin confirmar directamente la cifra pero admitiendo que "podría cambiar".

La solicitud, que se suma a los fondos ya recibidos en la ley de recortes fiscales de julio, eleva el coste de la ofensiva en un momento de creciente inquietud en el Capitolio, donde ni siquiera los congresistas republicanos tienen claro que vayan a respaldar un gasto de semejante magnitud sin una estrategia clara. La representante demócrata Betty McCollum ya ha advertido de que "no habrá un cheque en blanco para el presidente".

Irán promete guerra irrestricta si vuelven a atacar sus instalaciones energéticas

Mientras Washington busca más fondos, Irán ha respondido con contundencia a los bombardeos israelíes contra su yacimiento de gas South Pars, el mayor del mundo, que comparte con Qatar. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha advertido de que Teherán solo ha utilizado una "fracción" de su poder de fuego y que, si sus instalaciones energéticas vuelven a ser atacadas, responderán con "cero restricciones". El ataque iraní contra la planta de Ras Laffan, en Qatar, reducirá la capacidad de exportación de gas natural licuado del país en un 17%, según ha reconocido la compañía QatarEnergy, lo que equivale a unas pérdidas anuales estimadas en 20.000 millones de dólares. La compañía se ha visto obligada a declarar fuerza mayor en sus suministros a Bélgica, Italia, China y Corea del Sur, con efectos que se prolongarán entre tres y cinco años, según fuentes del sector.

Casi 2.500 personas asesinadas por Israel y EE.UU. desde el 28 de febrero

La escalada está teniendo consecuencias humanitarias devastadoras. La Media Luna Roja iraní ha confirmado que al menos 204 niños han sido asesinados en los bombardeos estadounidenses e israelíes desde el inicio de la guerra, hace 21 días, elevando la cifra total de víctimas mortales en Irán a más de 1.444 personas confirmadas. En Líbano, los ataques israelíes han causado ya más de 1.000 muertos desde el 2 de marzo, entre ellos 118 niños, según el Ministerio de Sanidad libanés. La ofensiva no cesa: esta madrugada, nuevas oleadas de ataques han alcanzado Teherán, donde al menos cinco explosiones han sacudido la capital, mientras los sistemas de defensa antiaérea intentaban repeler los misiles. Israel ha reivindicado una "oleada masiva" de ataques contra "infraestructura terrorista" en la capital iraní.

En el frente diplomático, la presión sobre Washington aumenta. Seis países —Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón— han anunciado que estudian preparar una misión para "ayudar a levantar el bloqueo iraní en el estrecho de Ormuz", aunque Alemania y Países Bajos condicionan su participación a un "alto el fuego". Mientras tanto, China ha restringido sus exportaciones de fertilizantes para proteger a sus empresas y su suministro, lo que agravará la escasez internacional en un momento en que un tercio del suministro marítimo mundial permanece bloqueado en Ormuz. La guerra, lejos de tener un final próximo, se recrudece con cada hora que pasa, mientras los gobiernos occidentales buscan cómo contener una crisis energética que ya cruza umbrales estructurales potencialmente irreversibles.