Huelga indefinida de los estibadores de Avilés contra el cierre del centro de empleo
Denuncian que la disolución del CPE y la subrogación a empresas privadas pone en riesgo la continuidad de 41 puestos de trabajo, mientras la patronal mantiene su postura y el Parlamento asturianu se divide en apoyos y rechazos.
Los estibadores del puerto de Avilés (Asturies) iniciaron este miércoles una huelga indefinida con paros alternos de una hora diaria tras el fracaso de las negociaciones en el Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos (SASEC), según informa La Voz de Asturias. El conflicto laboral radica en la decisión de las empresas que forman parte del Centro Portuario de Empleo (CPE) de disolver la entidad y subrogar el personal, una opción que los trabajadores rechazan porque temen que no garantiza el volumen suficiente de trabajo y pone en peligro los 41 empleos. Joaquín Álvarez, estibador del puerto, ejemplificó la situación señalando que en los últimos dos meses ha habido compañías que "solo han tenido cuatro barcos", evidenciando la escasa capacidad de las subcontratas para mantener el empleo de forma estable.
El portavoz del colectivo, Manuel Pravia, declaró ante la agencia EFE que el modelo del CPE "es lo que garantiza los puestos de trabajo" y que seguirán luchando por su mantenimiento "hasta el final". De los 41 estibadores, 28 no se han apuntado a la subrogación en ninguna de las empresas inscritas en el centro, lo que muestra la falta de confianza en la alternativa propuesta por la patronal. Este martes, los trabajadores irrumpieron en la sede de la Autoridad Portuaria durante la reunión de su Consejo de Administración, donde se encontraban el presidente de la institución, Santiago Rodríguez Vega; la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín; y el consejero de Medio Ambiente, Alejandro Calvo, para exigir que medien en el conflicto. También han solicitado la intermediación del presidente del Principado, Adrián Barbón.
Vox llama "privilegiados laborales" a los trabajadores
En el plano institucional, el pleno del Parlamento asturiano expresó su rechazo al posible cierre del CPE y su aparente apoyo a las demandas de los trabajadores en una iniciativa planteada por Convocatoria por Asturies-IU, que contó con los votos a favor del PSOE y de la diputada del grupo mixto Covadonga Tomé, mientras que PP, Vox y Foro la rechazaron. La diputada de IU, Delia Campomanes, subrayó que las administraciones públicas "no pueden mirar hacia otro lado" ante un conflicto laboral que afecta a una infraestructura de titularidad pública. En cambio, el diputado del PP Rafael Alonso manifestó que su partido "no va a intervenir" porque se debe "respetar la libertad de empresa", mientras que el parlamentario de Vox Javier Jové calificó a los trabajadores de "privilegiados laborales", palabras que motivaron el enfado de los estibadores presentes en la tribuna.
La huelga, que comenzó con concentraciones frente a la Autoridad Portuaria y acciones para impedir el acceso al puerto, busca paralizar la disolución del CPE y garantizar la continuidad del empleo en un sector que ya ha vivido procesos de precarización similares en otros puertos del Estado español. En este caso, los trabajadores asturianos insisten en que el modelo del centro es hoy por hoy el único que asegura la estabilidad laboral en un contexto de carga de trabajo irregular y denuncian que la subrogación a empresas privadas abre la puerta a despidos y a una mayor vulnerabilidad para la clase trabajadora del sector. La movilización sindical continuará mientras la patronal mantenga su postura inmovilista y las administraciones no intervengan para mediar en un conflicto que evidencia una vez más la contradicción entre la rentabilidad empresarial y la defensa de las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera.